Deconstrucción: un transmétodo rizomático transcomplejo en la transmodernidad

 

The deconstruction: a randomplex transmethod transmethod in the transmodernity

 

 

Maritza del Rosario Caraballo Rodríguez

Milagros Elena Rodríguez

PhD. En Ciencias de la Educación

melenamate@hotmail.com  

Universidad de Oriente

Departamento de Matemáticas

República Bolivariana de Venezuela  

https://orcid.org/0000-0001-8452-2508

 

 

 


RESUMEN

En contraposición a los métodos de investigación usados bajo el paradigma modernista; los transmétodos son esenciales de la investigación transcompleja. Se trata de la posibilidad del decaimiento de los dogmas epistemológicos y metodológicos y dar opción a una mirada de saberes interconectados con todas las áreas del saber y los saberes soterrados. Bajo estructuras rizomaticas en un proyecto transmodernista que va al rescate de las víctimas de la modernidad, se cumplió con el objetivo de analizar la deconstrucción como transmétodo rizomático transcomplejo, en la transmodernidad. Para ello, se usó la hermenéutica comprensiva, ecosofica y diatopica empleando los momentos analítico, empírico y propositivo. En los rizomas propositivos se evidencia que con la deconstrucción se va al desenmascaramiento del pensamiento occidental; en las investigaciones con dicho transmétodo se reconstruye los objetos de estudios bajo colaboradores execrados en las investigaciones tradicionales. Deconstruir envuelve un acto creativo respaldado en la decisión, donde también se reconstruye, una reconstrucción esperanzadora que intercede en el discurso. La deconstrucción como transmétodo va al desmantelamiento de las epistemologías coloniales, a la construcción de transepistemologías como apertura de nuevos espacios que permitan a los sujetos subalternos “encubiertos” articular sus propias formas de conocimiento, soterrados, desvalorizados u olvidados.

Palabras clave: transmétodo, transcomplejidad, deconstrucción, rizoma, transmodernidad.

 

ABSTRAC

In contrast to the research methods used under the modernist paradigm; Transmethods are essential to transcomplex research. It deals with the possibility of the decay of epistemological and methodological dogmas and give an option to a view of knowledge interconnected with all the areas of knowledge and buried knowledge. Under rhizomatic structures in a transmodernist project that goes to the rescue of the victims of modernity, the objective was to analyze deconstruction as a transcomplex rhizomatic transmethod in transmodernity. To do this, the comprehensive hermeneutics, ecosophica and diatopics were used using the analytical, empirical and propositive moments. In the propositive rhizomes it is evident that with the deconstruction one goes to the unmasking of the western thought; in the investigations with this transmethod the objects of studies are reconstructed under collaborators execrated in the traditional investigations. Deconstruct involves a creative act backed by the decision, where it is also reconstructed, a hopeful reconstruction that intercedes in the discourse. Deconstruction as a transmethod goes to the dismantling of colonial epistemologies, to the construction of transepistemologies as the opening of new spaces that allow subaltern "hidden" subjects to articulate their own forms of knowledge, buried, devalued or forgotten.

 
Key words: transmethod, transcomplexity, deconstruction, rhizome, transmodernity.
 

INTRODUCCIÓN

Los métodos de investigación bajo el paradigma modernista han sido motivo de crítica y la puesta en evidencia de sus insuficiencias en las investigaciones tradicionales tales como: reduccionismo, determinismo, saberes soterrados excecrados, entre otras. El viejo debate cualitativo-cuantitativo como metodología de la investigación deja en evidencia la separación del objeto de estudio y la reducción que bajo el lente del reduccionismo ha traído como consecuencias en la educación, por ejemplo, graves consecuencias, que desde luego se han afectado al planeta.

En este sentido, se sigue fraguando la enseñanza de forma mecánica y hegemónica en el contexto cultural y social. La educación en general se ha delineado desde los diseños curriculares, las leyes de educación, las constituciones, y convenios internacionales, vinculada al proyecto de nación propuesta desde el modelo económico imperante, con la finalidad moldear la identidad y las expresiones de ciudadanía; especialmente en los países invadidos por los europeos y soslayados en la transculturización, aculturización entre otros.

La modernidad, paradigma reinante por muchos años, ha traído consecuencias inconmensurables. se considera desde entonces a la ciencia como una única forma superior de los conocimientos, que estudia las leyes del mundo, para expresar de esta manera conceptos exactos. Muchos aspectos entran en crisis, los valores, la ética, la cientificidad, entre otros, (Rodríguez, 2010). Igualmente aparece en escena la crisis educativa, que trae consigo el atraso de los pueblos y el incumplimiento de las acciones tendentes al logro de desarrollo humano integral.

La modernidad en sus concepciones ha impedido que se entre en la duda de las diferentes epistemológica y las formas de investigar sus construcciones. Entre las consecuencias perversas de la modernidad, “altera radicalmente la naturaleza de la vida cotidiana y afecta a las dimensiones más íntimas de nuestra experiencia” (en Giddens,  Bauman, Luhmann y Beck, 1996, p.33).

En contraposición con la modernidad caducada, para buscar líneas de salida nos ubicarnos en la transmodernidad, como civilización que se adopta en paso a la descolonización donde se rescata lo olvidado o soterrado en la modernidad, “la Transmodernidad es un nuevo proyecto de liberación de las víctimas de la Modernidad, la “otra-cara” oculta y negada” (Dussel, 1992, p.62). No son pocas las razones sustentadas en Enrique Dussel de como en la transmodernidad se encuentra el asidero necesario para la realización de dicha investigación; “ese proyecto transmoderno será también fruto de un diálogo entre culturas” (Dussel, 1992, p.162).

Más aun, en la transmodernidad se “exigirá una nueva interpretación de todo el fenómeno de la Modernidad, para poder contar con momentos que nunca estuvieron incorporados a la Modernidad europea, y que subsumiendo lo mejor de la Modernidad europea y norteamericana que se globaliza” (Dussel, 2001, p. 390). Es que se ira a la búsqueda en la exterioridad de la modernidad las culturas olvidadas; el otro encubierto en palabras de dicho autor. Dejando de lado el debate cualitativo-cuantitativo-sociocrítico en las investigaciones modernistas y sin excluirlos se va como un proceso complejo y transdisciplinario de construcción y reconstrucción del conocimiento. Cuestión que más adelante nos permitirá explicar el transparadigma de investigación.

Por otro lado, se observa la denominación de rizoma en la estructura de la investigación; se trata de una anti-genealogía que rompe con las estructuras estáticas divisorias de presentar las indagaciones en las que las partes se dividen indisolublemente en un ir si un venir. Acá la organización no responde a ningún modelo estructural o generativo.  El rizoma es un “sistema acentrado, no je-rárquico y no significante (…) ri-zoma está hecho de mesetas (…) una región continua de intensidades, que vibra sobre sí misma, y que se desarrolla evitando cualquier orientación hacia un punto culminante o hacia un fin exterior” (Delueze y Guattari, 2004, p.26). La palabra rizoma es una irreverencia al modernismo en el que se dividen las tradicionales investigaciones que comienzan con una introducción y culminan con una conclusión.

Se usa por primera vez la división rizomatica, en vez de capitular, en Rodríguez (2017). El rompimiento con la tradicionalidad modernista de las indagaciones denotadas en las estructuras tradicionalistas de las investigaciones cualitativas o cuantitativas o las denominadas mixtas. Delueze y Guattari (2004) han dedicado todo un nombre de rizoma al prólogo de su texto Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. El nombre de rizoma esta compaginado y en perfecta similitud con fractales.

Acá en la presente investigación existió la posibilidad de conexiones entre cualesquiera dos puntos formando con ellas la totalidad de una meseta, se considera una “meseta a toda multiplicidad conectable con otras por tallos subterráneos superficiales, a fin de formar y extender un rizoma” (Delueze y Guattari, 2004, p. 26). Por ello parecerá en algún momento que se regresa al inicio o se llega al fin de la indagación.

Y ratifica el rompimiento con la tradicionalidad de capítulos lo rizomatico,  “el rizoma rompe con la estructura vertical de la raíz, mas no por ello se constituye en un sistema “dialéctico”, es decir, horizontal (…) Sino que se convierte en una red acéfala y asimétrica. Anarquismo ontológico” (Delueze y Guattari, 2004, p.23). Es aquí donde tiene expresión la deconstrucción como transmétodo de investigación.

MATERIALES Y MÉTODOS

El transparadigma transcomplejo dibuja la posibilidad del decaimiento de los dogmas epistemológicos y metodológicos y da opción a una mirada de saberes interconectados con todas las áreas del saber y con los saberes soterrados, “se supera el reduccionismo que es más un modismo intelectual que una perspectiva onto-epistemológica” (Ruiz, 2008, p.16). Ese reduccionismo impuesto en la tradicionalidad. Posicionarse en el “transparadigma transcomplejo es trascender en el pensamiento, sin barreras disciplinarias, sin esquemas universales, sin escisiones entre lo natural y lo humano” (Lanz, 2001. p.30).

La transcomplejidad, es una vía para la autotransformación del ser humano, en tanto entraña un compromiso ético del conocimiento, a través del entendimiento de los múltiples niveles de realidad; designa la conjunción de lo simple y disciplinar, lo que atraviesa y trasciende a éstas; además, la lectura de lo transcomplejo implica el acercamiento entre ciencia, arte y poesía, lo cual en definitiva, es una episteme que propicia el encuentro, el dialogo y la reconciliación entre las distintas lógicas y racionalidades (Trousseau, 2007).

En especial, “este pensamiento transcomplejo ha construido conceptos científicos educativos muy importantes como aula mente social, emergentes educativos, metacomplejidad, deconstrucción educativa y complejidades curriculares” (González, 2014, p.13). En este caso las instituciones educativas rompen el caparazón de los saberes cientificistas y van al abrazo de los saberes soterrados; por ejemplos los de las culturas populares del centro más incontaminado de los saberes.

Así mismo,  el estudio de cualquier aspecto de la experiencia humana debe ser multifacético, por ello la complejidad comprende todo aquello que clarifica, ordena y precisa el conocimiento de esa experiencia, integrando las disciplinas del saber para generar conocimiento multidimensional, no parcelado ni reduccionista o simplificador, reconociendo lo inacabado e incompleto de todo conocimiento (Morín, 2006).

¿Qué es la investigación transcompleja? “La investigación transcompleja complementa, enriquece y rebasa los enfoques disciplinarios, lineales y parcelados de la ciencia moderna; (…) nos ofrece una nueva visión de la naturaleza y de la realidad, mucho más amplia, rica y trascendente” (Zaá, 2017, p.77). Convoca dicha indagación a la apertura de las fronteras disciplinares a aquellos conocimientos que la atraviesan y la trascienden. Deja el viejo debate de las investigaciones cualitativas-cuantitativas y va a la complementación de estas con lo socio crítico.

Desde luego, dicha indagación transcompleja ha corrido el riesgo de ser mal interpretada por personas ortodoxas, rígidas, lineales, que defienden su parcela del conocer como objeto de poder. No es un credo, ni una ideología, ni una moda; tampoco un nuevo paradigma, por el contrario va fuera de este de allí la palabra trans que significa más allá. Sienta las bases la investigación transcompleja de un nuevo episteme orientado hacia el renacer de la conciencia del ser humano, un saber ecosofico, la ecosofía el arte de habitar en el planeta.

Se investiga en la investigación transcompleja con transmétodo, que van más allá de los métodos tradicionales, ¿Qué significa transmétodo? “A los efectos de construir un trasfondo trnsmetodológico para el enfoque integrador transcomplejo, acuñamos el termino transmetodo, indicando que se necesita de una transmetodologia” (Schavino y Villegas, 2010, p.8), es decir de multimétodos que partan de los métodos existentes y por existir, de la integración de estos métodos y de la resultante, que estará más allá de los mismos. Como en efecto, en esta investigación se analiza la deconstrucción como transmétodo de investigación; este el objetivo de la indagación.

Los transmétodos son esencias de la investigación transcompleja, transcomplejidad es “transmetódica, concepto que envuelve lo metametódico; constituye y postula un ascenso en el pensamiento (…) se observa un rebasamiento de los tradicionales trasfondos paradigmáticos (…) es un ejercicio de reflexión donde se repiensa permanentemente el statu quo de las ciencias” (Zaá, 2017, p.91). Desde luego dejan estas últimas de erigir como las eruditas del saber para abrirse a lo olvidado y desmitificado.

Artículos internacionales, investigaciones desarrolladas con el transmetódo la hermenéutica comprensiva, ecosófíca y diatopica se han publicados en: Rodríguez (2018a), Rodríguez (2018b), Rodríguez (2018c) y Rodríguez (2019). Acá como objetivo de investigación se analiza la deconstrucción como transmétodo como propuesta epistémica, política y transmetodológica válida para tratar de afrontar el estudio de diversos problemas en el proyecto transmoderno y transparadigma transcomplejo.

El transmétodo bajo el cual se cumple el objetivo de esta investigación es la hermenéutica comprensiva, ecosofica y diatopica, en que su tarea  no es explicar lo exterior, es  interpelar los territorios temáticos del conocimiento, la imaginación creadora, la actitud transvisionaria, la irreverencia frente a lo conocido, los modos de interrogar la realidad, la criticidad en el hermeneuta (la autora), la libertad de pensamiento entre otras. Es interpelar la tradicionalidad de la deconstrucción (Rodríguez, 2017).

En cuanto al carácter complejo de la hermenéutica anidada por la ecosofia, “la hermenéutica ecosófica, una pragmática existencial cósmica, crítica cuyas interpretaciones siguen una lógica plural con sentido cultural y complejo, pero al mismo tiempo, comprometida con el destino del hombre y la tierra” (Pupo, 2017, p.10).

En ese sentido la transmodernidad en plena consideración respalda el carácter ecosófico de las investigaciones transcomplejas. El carácter ecosófico en la reflexión sobre nuestras costumbres, el cuidado de la tierra como el patrimonio natural más grande, también la relación ciencias y los saberes provenientes de la cultura (Pupo, 2014); como fue el caso de la primera transmetodología transcompleja en patrimonio cultural creada por Rodríguez (2017).

“La vía propuesta es la hermenéutica ecosófica, de manera que la conciencia ecológica a que se arribe, nos permita comprender la naturaleza como parte del espíritu y el cuerpo de lo humano” (Pupo, 2017, p.5). Esta conciencia ecológica tiene total pertinencia en la deconstrucción a analizar como transmétodo.

De la hermenéutica en cuestión como transmétodo, su carácter diatópico consiste en “elevar la conciencia de la incompletud a su máximo posible participando en el diálogo, como si se estuviera con un pie en una cultura y el otro en la restante. Aquí yace su carácter diatópico” (Santos, 2002, p.70). Es así como desde este carácter se respeta la diversidad cultural, por ejemplo en estudios de cultura y donde quiera que se deban versar saberes científicos y saberes soterrados; la hermenéutica diatópica no sólo requiere un “tipo de conocimiento diferente, sino también un proceso diferente de creación de conocimiento. Requiere la creación de un saber colectivo y participativo basado en intercambios cognitivos y emotivos iguales, un conocimiento como emancipación, más que un conocimiento como regulación” (Santos, 1998, p.30). Todos estos conocimientos y saberes son compartidos en la práctica de la deconstrucción como transmétodo.

Desde luego, que desarrollando el carácter diatopico no va reñido con el ecosofico; por el contrario uno explica y respalda al otro y es de alta importancia en la consideración de la complejidad de las crisis mundiales desplegar una hermenéutica ecosófica, una conciencia ecológica que propicie el acaecimiento y aseveración de una cultura ecosófica, donde el ser humano vea la naturaleza integrada parte de su cuerpo y de su espíritu.

Una hermenéutica ecosófica, siguiendo el carácter integrador, cultural y complejo que la caracteriza puede aportar mucho a la interpretación constructiva y transformadora de una moral, fundada en el bien común, la justicia, la libertad y la virtud del ser humano “la misión de la hermenéutica ecosófica, por estar comprometida con el destino de nuestro planeta y de la vida que la habita, (…), capaz de propiciar la comunicación y la comprensión de los seres humanos sobre nuevas bases cosmovisivas” (Pupo, 2017, p.20). La hermenéutica ecosófica interpreta la conducta moral, sus ideas, principios y valores que norman o dan cauce al quehacer humano en sus mundos de las instituciones educativas, del mundo de la vida, del desempeño profesional, desde una perspectiva planetaria, sin perder los contextos socioculturales específicos.

Desde luego, en general para la realización de la indagación hermenéutica comprensiva, diatopica y ecosófica se pasan por niveles que están profundamente relacionados estos son: el analítico, empírico y propositivo (Santos, 2003). En el primer momento se interpretará y teorizará el devenir de la problemática que se estudia, extrayendo las ideas fuerzas de las obras de los diferentes autores de la investigación y categorías intervinientes; más aun revisando la epistemología de dicha problemática (Santos, 2003). El segundo momento: el empírico, estará enfocado a interpretar la complejidad de las categorías y el devenir y de la epistemología de esta, en su modo de concebirse, y en especial de cómo se ha llevado a la práctica. El investigador realizará énfasis en el pensamiento de varios autores confrontando su pensamiento con el de los diferentes autores revisados. El tercer momento se encauzará a la prefiguración del objeto de estudio, para el fortalecimiento de este se desprende de los autores y va a buscar un discurso propio deconstrucción como transmetodo. Los dos primeros momentos se cumplieron hasta el Rizoma actual, el momento propositivo  se cumple en los dos rizomas que vienen (Santos, 2003).

RESULTADOS

La deconstrucción no se concibe como un método, sino que anida un proceso complejo y mirada descolonizadora no sigue pasos específicos, es un modo de resistencia política, y se ubica en la frontera de la filosofía de donde el pensamiento latinoamericano descolonizador tiene plena cabida (Derrida, 1989); en el proyecto transmoderno donde categorías como ecosofía, diatopico, antropoética, transcomplejidad, transmétodo, entre otros, tienen plena realización.

Tiene la deconstrucción una enorme capacidad creativa para indagar en la transmodernidad, es ir a una criticidad anti método que es profundamente transcompleja en la mirada antieurocentrista, donde con el levantamiento latinoamericano y en muchos casos específicamente venezolano se va a reconstruir dichos saberes que desde luego llevan consigo las concepciones otras de las representaciones sociales; desde un reinventar y repensar (Rodríguez, 2017). 

Al mismo tiempo, se muestra la deconstrucción en una intervención de lo que se ha considerado como verdad y dado de la problemática y en general de las categorías de la investigación (Rodríguez, 2017). Se trata de un desenmascaramiento del pensamiento occidental, de la modernidad, los ideales tradicionales impuestos de la educación y sus representaciones sociales. Con la deconstrucción se va en la búsqueda de conseguir un pensamiento que está más allá de la lógica, un pensamiento independiente y libre de los diversos dogmas, modernista que establecen nuestra conciencia y la conformación de los investigadores.

En tanto explicar la deconstrucción en toda la indagación como transmetodo, es un “confrontar todo orden instituido con la radical contingencia de sus fundamentos, no para hallar su sin sentido originario sino para traspasarlo y acceder a la instancia en la cual el sentido y el sin sentido se entrelazan” (Palti, 2002, p.63); un proceso complejo, autentico, imaginario y reconstructivo.

Por otro lado, la deconstrución como transmétodo y forma de pensar; en el caso del patrimonio cultural se refirió a interrogar los supuestos que lo conforman para dar una nueva perspectiva (Rodríguez, 2017). Lo que propone Jack Derrida el padre de la deconstrucción en sus libros, es una lectura minuciosa de las concepciones que están en la escena de las fuentes, en este caso patrimonio cultural, para llevarlos al extremo de darles una significación diferente de lo que parecían estar diciéndonos (Derrida, 1967).

El pensamiento de filósofo en cuestión, sobre la deconstrucción, ha traspasado fronteras disciplinarias. Su discurso ha tenido una importante repercusión internacional; ha influenciado en todas las áreas del saber, llama especialmente la atención de su intervención en las ciencias del arte; de la cultura. Esto ha ocurrido por sus postulados que se inmiscuyen en el ser y su esencia. “La deconstrucción no es esencialmente filosófica, (…). La deconstrucción está en todas partes. Hoy se la toma en consideración por el hecho de que la temática (…) se despliega en campos que no tienen ninguna relación directa con la filosofía” (Derrida, 1999, p.51).

La deconstrucción, en particular, de las concepciones de patrimonio cultural pone en entredicho la validez de determinados conceptos asumidos como patrimonio cultural; de las asunciones de este en la ciudad; de su divulgación y de sus políticas para su conservación. Pero la deconstrucción permea todas las categorías de la investigación; no solo el patrimonio cultural; sino en la concepciones de la identidad, ética, la ciudadanía, la subjetividad, el sujeto histórico, el sujeto político,  la cultura y la tradicionalidad de los saberes patrimoniales en general (Rodríguez, 2017).

La deconstrucción como transmétodo de análisis y como modo crítico y particular de pensar, es libre al máximo, anti-dogmática, no tiene ninguna transmetodología fija, su objetivo es debilitar el pensamiento filosófico occidental, destruir las concepciones colonizantes en todas sus formas y significados. Comenzó a aparecer con la ironía como la capacidad de dudar en la indagación.

Es de resaltar que la deconstrucción, en general, como transmétodo en el transparadigma transcomplejo es totalizante y está presente incisivamente dando un viraje a las indagaciones con esa visión transparadigmatica. Es un ir y venir que va a la criticidad; pero también a la reconstrucción. Como en efecto se plasmó, en particular, en Rodríguez (2017).

Con la deconstrucción se está en la búsqueda permanente de la creatividad y de conceptos complejos que aportaron a las categorías en lo referente a las indagaciones transcompleja.  No se hace un barrido de las concepciones, la deconstrucción no lo es; es develar lo escondido lo soterrado, el ejercicio de poder que se ha establecido en lo concerniente a las concepciones tradicionalistas de las categorías de las investigaciones; sin incisiones en las perspectivas desahuciadas por la modernidad.

La deconstrucción es tentativa a inmiscuirse la textualidad; aquella que constituye un discurso abierto, intercede en lo indecible y lo que está fuera de la textualidad. Aquello que en el caso de la filosofía latinoamericana, concebía como el otro encubierto, aquello que subsiste en el exterior del sistema y que está manifiesto por circunstancias que van más allá de las clases sociales, o categorías como: etnia, género, sexualidad, nacionalidad (Dussel, 2008).

Deconstruir envuelve un acto creativo respaldado en la decisión, donde también se reconstruye. Una reconstrucción esperanzadora que intercede en el discurso, lo derriba para levantar algo nuevo desde la perspectiva de totalidad, de completitud, de complejidad de su estructura y sus infinitas posibilidades de asociación, cuya edificación se erige en el momento de decidir. El proyecto deconstruccionista entonces, busca el desmantelamiento de las epistemologías coloniales impuestas con la invasión al continente, pero igualmente la apertura hacia nuevos espacios que admitan a los sujetos subalternos, articular sus propias formas de conocimiento como la transcomplejidad, los saberes soterrados. Deconstruir las relaciones jerárquicas del poder, para la liberación de la hegemonía y la reconstrucción de una sociedad política fundamentada en la solidaridad social, la antropoética, el amor por la tierra; la condición humana. Desde este sentido, deconstruir es también, descolonizar.

Para culminar la deconstrucción como transmetodo transcomplejo tiene su ejercicio pleno en la transmodernidad o proyecto descolonizado donde se va a un proceso incisivo de búsqueda de lo soterrado, lo olvidado lo oculto bajo el manto de la desmitificación por no ser de interés en la dominación; por no pasar por el filo de la cientificidad. De manera tal que deconstrucción como transmétodo transcomplejo va en consonancia con la consideración compleja y transdiciplinar, lo descolonizado y transmodernista.

La deconstrucción como transmétodo es un movimiento de transformación, cultural y social; que va más allá de un método. Pero no por ello deja de ser también cientificista; crítico y reconstructor. Va en consonancia con la intervención, interviene en un discurso para desestabilizarlo desde aquello que no se evidencia. La deconstrucción como transmétodo va a confrontar todo orden instituido con la radical para traspasarlo y acceder a la instancia en la cual dos polos aparentemente opuestos se entrelazan; de allí que el sentido diatopico donde por ejemplo tiene un pie en una cultura y otro en la otra es característica de dicho transmétodo.

La deconstrucción como transmétodo va al desmantelamiento de las epistemologías coloniales va a la construcción de transepistemologías, como apertura de nuevos espacios que permitan a los sujetos subalternos “encubiertos” articular sus propias formas de conocimiento, los soterrados, desvalorizados u olvidadas. Pero también el transmétodo va a la incisión de las relaciones jerárquicas del poder, para la liberación de la hegemonía y la construcción de una sociedad antropolítica cimentada en la solidaridad social, humana y profundamente antropoética; deconstruir es descolonizar.

DISCUSIÓN

En todo intento por dejar los paradigmas e ir más allá, es ir a la deconstrucción de los viejos amarres que no nos dejan ir a la complejidad del objeto de estudio hace falta ir con ojos abiertos, con otro pensamiento, fuera de ataduras cientificistas, buscando la fractalica e imaginación complexus, creativo. Es un investigador aventurero que incide en otras formas de indagar con pasión creativa e imaginativa.

Por ello, ir también más allá de los pasos metódicos que amarran la imaginación y coartan el conocer es ir en la búsqueda de transmetodos, esta vez la deconstrucción es constituye un discurso abierto que avizora otras formas de construir conocimientos; pues se toma como transmétodo en un proyecto transmodernista que rescata justamente lo olvidado, oculto soterrado, los saberes ocultos, legos, indígenas, de la medicina natural, de las comunidades olvidados; se va en la búsqueda de que estos saberes sean reconocidos por los saberes científicos y viceversas.

CONCLUSIONES

Investigar bajo los transmétodos, en especial la deconstrucción; no es ir a la exploración de verdades acabas, por el contrario es reconocer que esto es imposible. En el desenmascaramiento del pensamiento occidental, con la deconstrucción se reconstruye bajo colaboradores olvidados por las investigaciones tradicionales.

En la construcción del objeto de estudio el carácter diatopico aunado con el ecosofico; despliega complejidades una conciencia ecológica que propicie el acercamiento de entidades separadas que se nutren uno de la otra. Estas deconstruyen la formación de los investigadores y su responsabilidad antropoética ante sus funciones, no se trata de un investigador mecánico que sólo cumple con unos pasos cerrados e incambiables, es aquel que ha aprendido el difícil arte de habitar en el planeta y entiende que por muy particular que sean sus objetos de estudios estos deben coadyuvar en la salvación de la tierra. Si el carácter humano ante todo como un ser transdisciplinar y complejo que transciende a lo espiritual, ecológico, social, cultural; entre otras complejidades de la vida.

Es importante clarificar que en este cierre de la investigación transmétodica donde se analizó la deconstrucción como transmétodo rizomático transcomplejo en la transmodernidad; bajo el erige de otro transmétodo como la hermenéutica comprensiva, ecosofica y diatopica inédita de la autora, se erigen algunos principios de dichos transmétodos, en especial la deconstrucción, que deben estar presentes al culminar las indagaciones donde se use dicho tránsmetodo: 1) sólo es posible su cabal uso fuera de los paradigmas, bajo el transparadigma transcomplejo y en un espacio transmodernista; de donde sin ataduras y en el rescate de lo olvidado lo diatopico y ecosofico; son estas categorías investigativas; 2) todo cierre en dichas indagaciones son aperturas; 3) el investigador en su carácter transcomplejo sale de las ataduras autoritarias de los investigadores para ejercer el poder de un conocimiento inacabado en cualquier indagación, donde esté presente dicho transmétodo;  4) la transmodernidad en especial, como proyecto de realización de dicho transmétodo va fuera de epistemes de la modernidad, los reconstruye y va a un transespisteme nunca definitivo; más allá de los conocimiento tradicionales y 5) la línea de investigación donde se ubican los transmétodos de la autora se titula: Transmetodologias transcomplejas.

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