La inteligencia espiritual: un desafío para la Educación Inclusiva Ecosofica

Spiritual intelligence: a challenge for Ecosophical Inclusive Education

 

Maritza del Rosario Caraballo Rodríguez

Doctora en Innovaciones Educativas

maritzacaraballo2017@hotmail.com  

https://orcid.org/0000-0001-8452-2508

 

 


RESUMEN

Este artículo de investigación se justifica bajo la premisa que la educación tradicional ha caducado, trayendo: violencia escolar, discriminación, rechazo, uso de armas, familias disfuncionales, embarazo en adolescentes, destrucción del medioambiente. La educabilidad de la inteligencia espiritual es urgente para lograr el poder de transformación, la sabiduría que se alcanza sólo desde Dios y su palabra. Se configuran estrategias para la educación de la inteligencia espiritual desde la Educación Inclusiva Ecosófica, como objetivo de la investigación. Usando el transmétodo hermenéutico comprensivo, ecosofico y daitopico; bajo el transparadigma transcomplejo, en los tres momentos: analítico, empírico y propositivo; y el proyecto transmodernistas. En el momento propositivo, desde el desarrollo de la inteligencia espiritual en la educación se puede llegar una metamorfosis,  la verdad, justicia, fraternidad y compasión, asumir una ecosofía plena, reconocimiento del otro, diversidad y antropoética. La inteligencia espiritual nos permite dar sentido a nuestras vidas, hallar transcendentalidad, ser creativos, y lograr ser felices. Educar la inteligencia espiritual desde la visión transcompleja, que clama por la búsqueda de nuevas formas de sentir, pensar, valorar y actuar de las personas con el fin de corregir muchos problemas que confronta la educación; para ello se construyeron algunas estrategias didácticas.

Palabras clave: Educación Inclusiva Ecosofica, transcomplejidad, ecosofia, antropoética, inteligencia espiritual

 

ABSTRAC

This research article is justified under the premise that traditional education has expired, bringing: school violence, discrimination, rejection, use of weapons, dysfunctional families, teen pregnancy, environmental destruction. The educability of spiritual intelligence is urgent to achieve the power of transformation, the wisdom that is reached only from God and his word. Strategies are configured for the education of spiritual intelligence from Ecosophical Inclusive Education, as an objective of the research. Using the comprehensive hermeneutic transmethodic, ecosophic and daitopic; under the transparent trans-complexion, in the three moments: analytical, empirical and propositive; and the transmodernist project. At the propositive moment, from the development of spiritual intelligence in education can reach a metamorphosis, truth, justice, fraternity and compassion, assume a full ecosophy, recognition of the other, diversity and anthropoetics. Spiritual intelligence allows us to make sense of our lives, find transcendentality, be creative, and achieve happiness. Educate spiritual intelligence from the transcomplex vision, which cries for the search for new ways of feeling, thinking, valuing and acting of people in order to correct many problems confronting education; For this, some teaching strategies were built.

 
Key words: Ecosophical Inclusive Education, transcomplexity, ecosophy, anthropoetics, spiritual intelligence.
 

INTRODUCCIÓN

Analizar la espiritualidad es hacer una apertura subjetiva de la propia vida, reflexionar sobre las experiencias que de alguna manera marcan la existencia, las decisiones, la forma de comportarse, las relaciones con los otros, que en ocasiones han traído dificultades, en sentido contrario, se da el caso, de personas exitosas pero que reconocen se sienten vacías, no se sienten a gusto con su estilo de vida,  les parece que su vida carece de significado, no tienen sentido de pertenencia, se sienten muy desoladas, desorientadas en el rumbo de sus existencias, quizás, esto ocurra porque somos seres espirituales, necesitamos imprimir un direccionamiento sobre lo que éticamente ayuda a obrar bien; “los seres humanos somos esencialmente espirituales porque sentimos la necesidad de preguntarnos cuestiones fundamentales o sustanciales” (Zohar y Marshall, 2001, p.20), sobre nuestra propia existencia.  Existen otros tipos de inteligencias.

Así, el investigador Gardner (1987), y su teoría de las inteligencias múltiples, define ocho tipos  de inteligencias que son: la lógico-matemática, lingüística, musical, corporal, espacial, interpersonal, intrapersonal y naturalista, luego, Goleman (1996)  publica su investigación de la inteligencia emocional, en la cual se plantea la importancia de conocer nuestros sentimientos, emociones y afectos, y el control que debemos realizar de ellas. A comienzos de este milenio, se descubre la inteligencia espiritual (IE) como la más elevada y primordial, a través de la cual se examinan los comportamientos y se discierne el camino más acertado ante la posibilidad de adquirir valores, seguir enseñanzas, normas éticas, y  la posibilidad de juzgar si son satisfactorias tanto para nosotros como para nuestros congéneres. En el ser humano existe la inteligencia espiritual (IE), es la última en descubrirse, se desarrolla en el espíritu, funciona conectada con las otras formas de inteligencias, está presente en todas las personas, con la posibilidad de ser desarrollada y las demás inteligencias cooperan en su desarrollo,  es la que “faculta para tener aspiraciones profundas e íntimas, para anhelar una visión de la vida y de la realidad que integre, conecte, trascienda y dé sentido a la existencia” (Torralba, 2010 p.52),  es la inteligencia con la que podemos poner nuestras acciones y nuestras vidas en un contexto más trascendental.

Obviamente, la  IE se ubica por encima de la noción de coeficiente intelectual (CI) e inteligencia emocional; el CI surgió a mediados del siglo XX, consiste en la aplicación de test, elaborados y aplicados por psicólogos para medir la inteligencia y se constituyó en un medio para clasificar y etiquetar a las personas, según los distintos niveles de inteligencia, que devino en segregación y discriminación de seres humanos en la sociedad. Más adelante, en la década de los noventa, Goleman (1996), descubre la inteligencia emocional la cual nos permite situarnos en el contexto de nuestra realidad y comportarnos de manera apropiada a las circunstancias. La inteligencia emocional “nos hace conscientes de los sentimientos propios y de los demás, las antes mencionadas nociones por sí mismas, no poseen una fuente común con la que se puedan integrar y transformar” (Zohar y Marshall, 2002, p.19), necesitan de la inteligencia espiritual.

La IE está relacionada con la búsqueda de sentido a las experiencias y de la vida, hallar trascendentalidad en las mismas, ubicarse en la realidad, comunicarnos, poseer un alto nivel de conciencia de sí mismos, ser flexibles, tener la capacidad de afrontar y trascender el sufrimiento propio y de nuestros semejantes, pertenecer a una familia, una comunidad, proyectarnos hacia el bien común, la buena voluntad. La IE “permite a los seres humanos ser creativos, cambien las reglas o alteren las situaciones” (Zohar y Marshall, 2001, p.20).

Lo anteriormente expuesto, conduce a pensar que la I.E. es profundamente humana a partir de ella, se logra el poder de transformación de la existencia, que tiene como máxima expresión  la sabiduría que se alcanza sólo desde Dios y su palabra; permite llegar a nuestra metamorfosis, en un renacer,  dejando atrás toda negatividad, siendo más seguros de nosotros mismos, firmemente establecidos en el camino de la verdad, de la justicia, de la fraternidad y compasión, hacia  nosotros mismos y  hacia los demás, se podría asumir una ecosofía plena, sólidamente  establecida en los principios de condición humana, el reconocimiento del otro, diversidad, antropoética, entre otros. Como en efecto, en la palabra sagrada la Biblia, en 1 Corintio 1: 13, se habla de la preeminencia del amor;  es de hacer notar “Dios emite un mandato amémonos los unos a los otros” (La Biblia, 1960, Juan 1: 4), en el sentido que Dios es amor. El amor hacia las personas es mandato muy importante que nos ha dado nuestro Salvador Jesucristo; en efecto, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda más tenga vida eterna” (La Biblia, 1960, Juan 3:16).

Pensar en el cultivo de la inteligencia espiritual en las instituciones educativas bajo pensamientos modernistas en estatus determinados de políticas vacías de sensibilidad puede ser un atrevimiento, pero al mismo tiempo una necesidad de conseguir respuestas a preguntas iniciales de la filosofía antigua: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su finalidad? ¿Cuál es su misión en el planeta?

Desde luego, bajo la educación tradicional no se encuentran respuestas, ni interés alguno en encontrarlas, de seguir así, se sigue perpetuado la violencia en la escuela, la discriminación, el rechazo, el uso de armas, la discapacidad, entre otras, en la mente de quienes no tienen la sensibilidad ante la dureza y al comportamiento que rige patrones de desordenes familiares, de desobediencia y falta de ejemplo; en fin los seres humanos como autores del proceso educativo no tiene asidero a quien éticamente responder  por sus acciones, más aún, cuando se habla de creación, de Dios, de ser supremo en cuanto a ente regulador de nuestras acciones en muchos jóvenes desorientados es motivo de burla.

Por ello, bajo la lupa de una educación otra que responda a una antropoética y sabiduría como arte de vivir y convivir en el planeta, es posible entonces, pensar que la inteligencia espiritual en las instituciones educativas se pueda educar, explorar y ascender a ello sin el perjuicio de religiones o estándares de castigo y desmitificación, Más aún, cuando la ciencia ha probado la inteligencia espiritual como científica y posible, permeable en todos los ser humano.

Les hablo entonces, de la educabilidad de la IE desde la que en contraposición al reduccionismo, lo antiético, atendiendo a una verdadera inclusión y la diversidad de la vida, y a la Educación Inclusiva Ecosófica (EIE), en Caraballo (2017) y Caraballo (2019a) como línea de investigación que  se define como un episteme que incita a repensar el sistema educativo que se sustenta en la antropolitica, la política del género humano, Morín (1999), que deben ser plasmadas en las políticas educativas sustentadas sobres bases legales de obligatorio cumplimiento, para ello, los dirigentes de la educación deben tener la conciencia ecosófica para hacerla cumplir. Es entonces urgente, superar los obstáculos y la dificultad de pensar para integrar distintos contextos y sumarse a un objetivo común, solidario, complementario, comprensivo y social.

La EIE configura un aspecto de relevante interés en el campo investigativo en el proyecto de la transmodernidad, Dussel (1992), que rescata lo olvidado y execrado de la modernidad; así que acá impulsa entusiastamente a los sistemas educativos y sus políticas en el seno del entramado del complejo social a emerger con la ineludible tarea de cambiar y transformarse, tal como lo expresa Caraballo (2019b), para dar respuestas acordes y oportunas  a los requerimientos cada día más agudos y complejos provenientes de todos los ámbitos del quehacer, político, técnico, científico, económico, cultural, ecológico  y educativo de la sociedad; que puede ser percibida  sin temores erráticos como una necesidad imperiosa y un deber ineludible del Estado, en el cual todos deberían participar proactiva y conscientemente para atenderla.

En esta perspectiva, el desarrollo de la IE en la Educación Inclusiva Ecosófica exige la sinergia en las prácticas educativas, de estrategias novedosas y en la consideración de los educadores como eslabón fundamental para propiciar una  educación de calidad, como una acción fundamentalmente constructiva y edificadora del desarrollo humano, de la vida,  de la espiritualidad, de la salvación del planeta; tanto del individuo como de la sociedad en forma interdependiente y simbiótica, resultando primordial en cuanto al compromiso ineluctable de la emergente Educación Inclusiva Ecosófica. En efecto la ecosofía resulta de “la necesidad de pensar al hombre y a la subjetividad humana con sentido cultural y complejo, que es al mismo tiempo, pensarlo desde una perspectiva ecosófica, desde un saber ecologizado, integrador y cósmico” (Pupo, 2013, p.18). Desde acá, en lo adelante, se ofrecen estrategias didáctica en desarrollo para que desde la educación ecosófica y antropoéticamente se pueda ascender a la inteligencia espiritual.

Tales estrategias, se basan en un punto crucial urgente de estos tiempos: disminuir la violencia en las escuelas, aprender a convivir en la diversidad, en la responsabilidad y reconocimiento de la condición humana. Pero también es urgente la regulación antropoética del ser humano, es tanto conocimiento  que se le debe al creador Dios. Las acciones de salvaguarda del planeta que creadas para el desarrollo y felicidad, el ser humano lo ha llevado a punto de fallecer en una tierra que agoniza, y unos congéneres que parecen enemigos, divididos desde la escuela y ya en la sociedad, solo consiguen una manera de compartir y reconocerse, el desprecio por los diferentes en una falta de compasión que deja mucho que decir en la inhumanidad del hombre. “La humanidad emerge en un caos que amenaza con destruirla (…), se sabe que hay y que habrá enormes despilfarros de energías, de buenas voluntades, de vidas que escapan al pensamiento y sabiduría humana” (Morín, 2003, p.270).

El ser humano es una identidad en constante cambio, ante los problemas y retos  que le plantea  la vida en su devenir incierto, que lo impele a reflexionar, religar los fenómenos, comprender, poniendo en juego su capacidad de auto pensarse para hallar respuestas creativas Se trata de la ética del género humano, Morín (2000), la  noción que comprende la identidad como individuo con autonomía propia, inmersos en las interacciones e interrelaciones entre éstos en la sociedad  con sus congéneres y la conciencia de pertenecer a la especie humana, constituye la tríada: Individuo- sociedad- especie, que todos llevamos dentro y conforma la condición humana, los términos constitutivos de la tríada son inseparables y retroactúan entre sí, de donde surge el espíritu propiamente humano, que es educable y de donde emerge la inteligencia espiritual.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Por otro lado, en tanto la transmetodologia de la investigación; para configurar estrategias para la educabilidad de la Inteligencia espiritual desde la Educación Inclusiva Ecosófica, como objetivo de la investigación,  se usó el transmétodo hermenéutica comprensivo, ecosofico y daitopico; bajo el transparadigma transcomplejo, inédito de Rodríguez (2017), en los tres momentos de acuerdo con lo planteado en Santos (2003), en los tiempos: el analítico, el empírico y el propositivo.

En lo que sigue, referente al objeto de estudio: las estrategias didácticas para desarrollar la IE en la Educación Inclusiva Ecosófica, se expone como aconteció la investigación en cada una de estas etapas. El primer momento, el analítico, se interpretó y teorizó el devenir de la IE, más aún, las concepciones de su epistemología hasta configurar dichas categorías en su estado actual, pasando por sus complexus social, la complejidad como mirada en lo social, para ello, el piso transparadigmático usado fue la transcomplejidad en toda la investigación. En dicho momento, es menester recurrir a la reinterpretación de los discursos en los materiales de investigación: artículos, libros, entre otras fuentes secundarias, tratando de darle interpretación y sentido a los mismos. En este caso, se revisaron diversos autores originarios en diferentes recorridos: Felix Guattari, Rigoberto Pupo, Aldo Ocampo, Maritza Caraballo, Edgar Morín, Enrique Dussel, Santos Boaventura, Milagros Rodríguez; Danah Zohar y Ian Marshall, Francesc Torralba, entre otros.

El segundo momento: el empírico, estuvo enfocado a interpretar las perspectivas de la IE, su devenir, repensadas desde la transcomplejidad como transparadigma, la antropoética en la Educación Inclusiva Ecosófica y el transepisteme de éstas, en su modo de concebirse, retomando los puntos que tienden a configurar el objeto de estudio y su preeminencia en la relación de la Educación Inclusiva Ecosófica, la antropoética en el complexus social actual, la diversidad, transmodernidad; como categorías de análisis. La investigadora realizó un profundo énfasis en el pensamiento de varios autores, confrontando su pensamiento con el de los diferentes autores revisados y sobre todo su experiencia como doliente, y agente de metamorfosis en el proceso de cambio inclusivo y ecosófico de la educación.

El tercer momento, se encauzó a configurar estrategias didácticas para la educabilidad de la I.E. de la Educación Inclusiva ecosofíca comenzando en los primeros niveles de la educación, emergiendo  un conocimiento complejo transepistémico, más allá del conocimiento tradicional, del objeto de estudio en un complexus social entramado complejo de la realidad de los sujetos sociales. Las categorías intervinientes se requirió estudiarlas interpretándolas hermenéuticamente, empleando herramientas heurísticas complejas y emergentes para analizar con conciencia y tornarlas más visibles, atractivas y armónicas; partiendo de lema emblemático de Morín (2006), que afirma la educación debe conducir a una antropoética desde la enseñanza de la condición humana, que acepta y respeta la diversidad.

El piso o transparadigma de investigación es la transcomplejidad, pensada en la globalidad, tal cual la propone “sustituir el paradigma de disyunción / reducción / unidimensionalización por un paradigma de distinción/conjunción que permita distinguir sin desarticular, asociar sin identificar o reducir” (Morín, 2006, p.34). La transcomplejidad trasciende lo evidente lo reducido e incurre en todo lo acabado y definitivo de las ciencias y la educación, “es el pensamiento que pone orden en el universo y persigue el desorden, el orden se reduce a una ley o a un principio, la simplicidad observa lo único o lo múltiple pero no ambos juntos” (Morín, 2004, p.28).

En cuanto a lo diatópico del transmétodo, “sin diálogo, el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan” (Panikkar, 1993, p.148). De eso se trata al reconocer los topoi, de reconocer que nada puede ser desde la posición nuestra sin el reconocimiento del otro. Es una libertad plena de realización de la diversidad, en apariencia disyuntiva.

La inteligencia espiritual es la más nueva descubierta, de acuerdo con las Inteligencias múltiples de Gardner (1987), pero es primordial entender que también es la más antigua; hace 2500 años cuando Buda la llamó la visión cabal o Vipassana, Zohar y Marshall (2002), desde el estudio de la Biblia, el Apóstol Pablo de Tarso afirma: “por lo tanto, desde el día que nos enteramos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo a YAHWEH que los llene del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento que el Ruaj otorga (…)” (La Biblia, 1960, Colosenses 1: 9-10).

Sin duda, el predicador Pablo ora pidiendo inteligencia espiritual que es la capacidad dada por Dios para vivir plenamente con Jesucristo y con fe. De acuerdo, con Zohar y Marshall (2002), es la inteligencia primordial, que nos permite afrontar y resolver problemas trabajando de manera armónica, con las siguientes características: ser flexible, tener conciencia de sí mismo, afrontar y trascender el dolor y el sufrimiento, ser inspirador de valores, la compasión, entre otras. Millman (1995), afirma que la IE se encuentra en nuestros corazones y la conexión con el cosmos desde la religión, cultura: Mientras que Buzan (2003), habla de la IE como la forma de cultivar las cualidades vitales de la energía, el coraje, entusiasmo, la protección y recomienda la compasión, caridad, gratitud, la risa, el amor ilimitado, aventura, confianza y el poder del amor de Dios. Por su parte, Gallegos (2012) afirma que la inteligencia espiritual es sólo la conexión con el cosmos; construyó el autor un modelo de la inteligencia espiritual donde se observa que la IE está relacionada con el bienestar, con vivir una vida feliz acerca del ser.

De acuerdo con Fischman (2016), las personas más inteligentes espiritualmente tienen más capacidad de elegir al ser elevado, sobre el ego en su vida diaria y mantener su paz al margen de las circunstancias. En este sentido, el ser humano está constituido por la trinidad humana inseparablemente unida y armonizada entre sí, cuerpo, mente y espíritu que conforma la integridad de lo humano, en ella se conforman el yo exterior que permite la conexión  con el entorno y el yo interior o punto central de interioridad de una profundidad plena o fuente de vida, donde se encuentra la conciencia crística divina.

De acuerdo con Zohar y Marshall (2001), en estudios neurobiológicos, realizados a finales del siglo pasado, se han encontrado evidencias de lo que científicos han dado en llamar el punto de Dios o punto divino en el cerebro, en una relación de los módulos temporales y  el sistema límbico, el centro emocional y nemotético del cerebro, en donde se encuentran alojados dos partes de mucha importancia, una es la amígdala cerebral, una pequeña glándula en forma de almendra ubicada en medio del área límbica; la otra es el hipotálamo o memoria encargado del registro de las experiencias. Estos trabajos han demostrado que cuando son estimulados estos centros emocionales aumenta la actividad de los lóbulos temporales  y viceversa; cuando son estimulados los lóbulos temporales aumenta la actividad de los centros emocionales y el hipotálamo graba toda la experiencia, hasta el punto que, aunque estas prácticas, por lo general, son de muy corta duración, (apenas segundos), suelen tener una poderosa y duradera incidencia emocional por el resto de la vida de la persona.

En otro orden de ideas, según, Zohar y Marshall (2002), existen seis caminos que deben prevalecer en la conformación de una personalidad con una inteligencia espiritual desarrollada que deben estar en equilibrio y se exponen como seis caminos de vida, diferentes entre sí, cada uno conserva sus especificidades psicológicas y motivacionales  constituyendo un entramado estructurado del loto del ser con acceso siempre al centro unitario del mismo, donde se accede a varios caminos: 1. El camino del deber, 2. El camino del amor y de la entrega, 3. El camino del conocimiento, 4. El camino de la transformación personal, 5. El camino de la hermandad, y 6. El camino del liderazgo con voluntad de servicio. En lo que sigue de acuerdo con sus autores y algunas categorías como antropoética y ecosofia, se resumen cada uno de dichos caminos.

 Camino 1: Camino del deber. Las características de este camino son: un tipo de personalidad convencional, sociable, con sentido de pertenencia, observador, con participación mística, cumplidor de sus deberes, seguro de sí mismo, busca el orden. En este sentido, es una temperamento que vive su cotidianidad ajustado a hacer las cosas con responsabilidad, siendo ejemplo a seguir en la comunidad donde habitan, exigiéndose a sí mismo el compromiso de ser cada vez mejor, atendiendo lo sagrado en ellas, cumpliendo con el deber y la fuente de existencia: Dios; “lo alcanzo cumpliendo con la intención más profunda y sirviendo con decisión y conocimiento de causa lo que verdaderamente amo y valoro” (Zohar y Marshall, 2001, p.215).

Camino 2: El camino del amor y de la entrega. Representa el tipo de personalidad social con una motivación íntima, paterna, su arquetipo es la diosa del amor Venus afrodita, o de la gran madre tierra, el arte ecosofico de habitar en el planeta, fuente de bondad, amor, compasión, ser espontáneos, receptivos hacia los demás y siempre solícito al tratar de prestar ayuda a quienes la necesitan. En este camino es muy importante, conducirse dando de sí lo mejor de sus cualidades, hace todo lo posible por evitar los conflictos, facilidad para expresar afectos y suelen ser empática con todos,  cumple con valores como la generosidad, el amor fraternal, la comprensión, la amabilidad, solidaridad, entre otros.

Camino 3: El camino del conocimiento. El tipo de personalidad es investigador, cuya motivación es la comprensión del conocimiento y la exploración. Su representante es mercurio, hermes, aire, fuego, que en la práctica está relacionado con el estudio y la experiencia. Comprende la búsqueda filosófica de la verdad, la búsqueda espiritual de Dios y su voluntad hasta la unión definitiva con Él. El conocimiento lleva una profunda transformación del ser propio, abandonar lo viejo a fin de renacer con lo nuevo, en un acto voluntario y profundamente convencido de auto - formarse en la construcción de los saberes útiles para todos sus congéneres mediante el encuentro con los otros; todo ello indica una profunda ecosofia de la vida.

Camino 4: El camino de la transformación personal. Esta personalidad es la artística, cuya motivación es la creatividad. Eros es su instinto vital y su modelo a imitar es la luna, diana, la mujer sabía que practica el diálogo. En este camino se interpreta la conformación de un ser íntegro, en su comunidad, que se interesa por conocer la subjetividad de las personas, que piensa en las situaciones para resolverlas, a través del diálogo enriquecedor, el consenso, la participación de todos, intercambiando información o experiencias, haciendo uso de la creatividad para alcanzar ideas innovadoras en el crecimiento personal, manteniendo  autonomía para conducirse en la búsqueda del sentido de las cosas, de sí mismo , así como de los otros. Está relacionado con el punto divino, “el punto divino de actividad cerebral, con las personalidades más abiertas a las experiencias místicas, con las emociones más extremas, con quienes son tildados de “excéntricos” o diferentes” (Zohar y Marshall, 2001, p. 227).

Camino 5: El  camino de la hermandad. El tipo de personalidad es realista con una motivación de construcción y ciudadanía, con su arquetipo Martes, la Gaia, la espada. Espíritu de sacrificio y de justicia, alma universal y red de Indra. La persona que desarrolla su inteligencia espiritual, en este camino,  no se interesa por el poder, ni la obtención de ganancias, ni por apetencias personales, dedica tiempo y esfuerzo por relacionarse y comunicarse con otros, para el logro de metas comunes y de trabajo en equipos colaborativos para el beneficio comunitario en igualdad de derechos y oportunidades.

Camino 6: El camino de liderazgo con voluntad de servicio. Representa un tipo de personalidad emprendedora, cuya motivación radica en servir y ayudar desinteresadamente, con vocación de hacer el bien, su arquetipo es Júpiter (Zeus) y el Gran Padre profeta. Con el conocimiento de la palabra y el control de sí mismo a partir de la meditación, con un liderazgo inspirador y contagiante que conoce el arte de gobernar con el arte del poder del conocimiento y de la comunicación, no ejerce el autoritarismo, es un ser humano entendido y sabio, entiéndase la sabiduría como el máximo nivel de la inteligencia, que proviene exclusivamente del Espíritu Santo. Ejemplos de grandes líderes los conseguimos  alrededor de 450 a.C., Nehemías, Profeta, quien edificó un liderazgo creando una reputación que inspiraba a la gente que lo seguía. Muestra su mayor ejemplo haciendo, tiene la capacidad de dirigir grupos humanos, con una misión que lo trasciende, se inspira en Dios, es un sujeto íntegro que obtiene logros donde otros se inhiben, inventa estrategias para movilizar a otros: empresarios, entes gubernamentales, entre  otros, para beneficiar a los colectivos a los cuales sirve.

Por otro lado, existen siete pasos prácticos para mejorarla la IE, de acuerdo con Zohar y Marshall (2002): tomar conciencia de dónde estoy ahora,  sentir con fuerza lo que quiero cambiar,  reflexionar sobre lo que es mi propio centro y cuál es la base de mis motivaciones más profundas, descubrir y desbaratar obstáculos, explorar diversas posibilidades de avance,  comprometerse en el camino  y  no olvidar que hay muchos caminos. Como puede evidenciarse, con el seguimiento de estos pasos, anteriormente señalados, existen varias formas de afrontar la mejora de la IE en su aplicación en la solución de los problemas, las relaciones entre las personas, en una forma de relacionarse con los demás y responder armoniosamente en cualquier lugar y circunstancia de la realidad.

Así las cosas, la inteligencia espiritual, también denominada existencial o trascendental, es la inteligencia superior que tiene como máximo nivel la sabiduría, la cual emana del creador Dios todo poderoso, que está por encima de toda religión y se halla en su palabra, y es al mismo tiempo, la máxima expresión de la ecosofía, entendida como el arte de habitar en el planeta, entrelazado con la teoría de la transcomplejidad, concebida ésta como la conjunción de la complejidad y  la transdiciplinariedad ir más allá de la complejidad que “aparece como el tejido solidario del mundo de los fenómenos” (Morín y Le Moigne, 2006,  p.5), cabe resaltar que la complejidad para ser realmente compleja debe ser espiritual, en conjunción con la antropoética, filosofía espiritual. La espiritualidad se ha enseñado desde los inicios de la civilización que con el advenimiento de la era industrial, en la modernidad, se puso de lado, destacando la productividad, el hombre fábrica, la competencia, la explotación del hombre por el hombre y no menos importante, la destrucción del planeta.

Por ello, el proyecto transmoderno como espacio de creación de la Educación Inclusiva Ecosófica, contiene todas las posibilidades de una Educación Inclusiva otra, que rescate el cuerpo, la mente, el espíritu, que integra ciencia, educación estética, espiritualidad,  cultura, transversalidad de los saberes, los topoi con el abrazo de los saberes soterrados y científicos, donde emerge la posibilidad de educar la IE, es de recordar que estas categorías en la educabilidad son execradas en la modernidad, y que se privilegia la educación mecanicista, soslayadora de la condición humana y de todo lo que no pudiera regularizarse en el ser humano.

Así se precisa, el mundo en donde siempre hemos vivido se caracteriza por la interconexión de los fenómenos: físicos, biológicos, psicológicos, sociales, ambientales, espirituales, pero con el advenimiento del paradigma clásico, propio de la modernidad, con su lógica determinista ha parcelado al ser humano y lo ha promocionado interpretándolo solo a través de sus aspectos cognitivos y productivos, obviando los sentimientos, la afectividad, la estética, la condición humana, la ética,  la espiritualidad, entre otros, al juzgar los fenómenos. Este hecho ha traído dos grandes consecuencias: la separación de los seres humanos entre sí, alejados por diversas razones: razas, religión, condición económica, discapacidad, entre otros; esto es la negación del abrazo de los topoi. Y la otra, ha sido la educación tradicional,  que separó las ciencias de las humanidades, “el hombre es troceado en fragmentos aislados  en las ciencias humanas” (Colorado, 2015, p.60), y descontextualizados de la sociedad, en la que solo unos pocos tienen la posibilidad de desarrollar sus talentos y elevar su formación hasta el desarrollo pleno de su mente y espíritu. “El destino de cada humano no es la cultura, ni siquiera estrictamente la sociedad en cuanto institución, sino los semejantes” (Savater, 2000, p.31).

Estos planteamientos anteriores se enlazan con la Educación Inclusiva Ecosofica que propone un cambio en la educación en el cual se aboga por una enseñanza que incluya a todas y todos los estudiantes, que se adapte al proceso evolutivo y de necesidades de éstos; se pretende conformar un entorno sin condiciones donde todos se eduquen juntos y poder diversificar la respuesta educativa ante las diversas particularidades de cada individuo, apoyar el desarrollo de conductas personales y sociales más asertivas y factores personales, familiares y comunitarios, detectar las situaciones que representen riesgos bio-psico-sociales, para prevenir daños que indudablemente, favorecerán el bienestar individual y social de las personas olvidadas y apartadas reduciendo las principales causas de la exclusión de la sociedad.

La necesidad de educar la inteligencia espiritual desde la Educación Inclusiva Ecosófica, es dotar a los educandos de una sensibilidad por el destino planetario, por lo humano, practicar permanentemente, la máxima “amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndonos los unos a los otros” (La Biblia, 1960, Romanos 12:10). La Educación Inclusiva ecosófica deviene en un desafío emergente de éstos tiempos, en los se precisa dotar de humanidad  a los seres humanos, donde la educación del futuro debe ser aquella que construya una cultura sin exclusiones ni separaciones bajo la tutela de una visión que sea capaz de distinguir, de escapar de la confusión, pero al mismo tiempo, pueda religar y mezclar, Morín (2006), puesto que la sociedad es fundamentalmente, dinámica, lo cual implica procesos cambiantes y contradictorios que exigen necesariamente de relaciones dialógicas, de construcciones y reconstrucciones significativas alcanzadas colectivamente, de donde emergen  docentes y educandos con capacidad de ser a la vez, “un agente problemático, reflexivo, estratega, intuitivo, investigador y propositivo” (González, 2010,  p.8).

En este particular, los seres humanos tienen una tendencia natural a la realización, buscan básicamente, su satisfacción personal y establecer relaciones muy estrechas con los demás, es en este aspecto, en el cual, las tres inteligencias: intelectual, emocional y espiritual se abrazan, se complementan y transforman el producto de ese proceso. “La IE es la capacidad interna e innata del cerebro y la psiquis humana (…) para forjar nuevos rumbos y encontrar sana expresión de significado, algo que nos emocione y nos guie desde nuestro interior” (Zohar y Marshall, 2002, p.24); recordando que dicha inteligencia es la del espíritu humano que se forja en la mente  y desde luego se manifiesta en el cuerpo, mente, corazón; sin olvidar que por la complejidad de los seres humanos y sus interrelaciones, todas las inteligencias afectan de mayor o menor grado a las demás inteligencias.

Según el concepto, la inteligencia espiritual, abordado por  Gallegos (1999),  nos dice que es un nuevo paradigma  en el cual el entendimiento se enfoca a la parte espiritual del ser, igualmente es la capacidad de visión penetrativa para comprender la realidad profunda de los fenómenos todo esto con el fin de superar la ignorancia, ya que es base del sufrimiento y el impedimento principal para no alcanzar la verdadera felicidad; es la negación de la condición humana en tanto se distingue en el ser humano ante toda criatura.

Justificada así la necesidad de educar la inteligencia espiritual, en el momento propositivo del transmétodo se anclan algunas estrategias didáctica que son de esta manera un reto en la Educación Inclusiva Ecosofica; se presentan a continuación.

RESULTADOS

Educar la inteligencia espiritual, desde la Educación Inclusiva Ecosófica, representa un desafío para educar la condición humana; “llevamos en el seno de nuestra singularidad, no solamente toda la humanidad, toda la vida, sino también casi todo el cosmos, incluyendo su misterio que yace sin duda en el fondo de la naturaleza humana” (Morín, 2000, p.55). Encauza hacia una orientación más abierta y compleja que ofrece nuevas posturas acerca de las estrategias que como sujetos  ponemos en funcionamiento para la resolución de los problemas, conexión absoluta con Dios, hurgando en la sapiencia universal la verdad que orienta y guía la vida.

En este sentido, en la lectura de la Biblia, que de hecho, es la palabra de Dios, percibimos las falencias y limitaciones que como seres humanos tenemos, nos ayuda a soltar lastres de pecados, abusos a la condición humana, el inhumano trato hacia nuestros congéneres,  para cambiar y volver a andar el camino, con comportamientos cónsonos con el cultivo de cualidades que fomentan la libertad, la paz y la fraternidad, como la amabilidad, la bondad, la paciencia, el auto-dominio y el amor. El amor “es un vínculo perfecto de unión” (La Biblia, 1960, Colosenses 3:14). Así mismo, “el amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no lleva cuenta del daño, (…) El amor nunca falla” (La Biblia, 1960, Colosenses 13:4-8). Este conocimiento no se enseña en la escuela, ni en muchas familias, ni el carácter de finitud de la vida, ni regularizaciones del creador del universo: Dios.

Sin embargo, pese a ser execrado de las escuelas el estudio de la Biblia, en las cárceles por ejemplo, se regalan ejemplares de esta y se promueven estudios Bíblicos. La autora se pregunta ¿Cuántos de estos ciudadanos con sus delitos se hubiesen evitado vivir esta calamitosa experiencia, si se promoviera la ascensión hacia la sabiduría como máxima expresión ecosófica y del cultivo de la IE, que solo viene desde la palabra de Dios?

Todos  estos  conocimientos, tan necesarios tendrán que adquirirse desde las instituciones educativas  con docentes formados para ello; de ahí, la pertinencia impostergable de formar y reforzar en la formación conocimientos, valores, ideas y actitudes auténticas  para que tanto los educadores como los educandos se constituyan en orientadores de su propio destino y busquen personalmente un nutriente constructivo permanente para sus situaciones particulares cotidianas, implica desarrollar una sensibilidad que permita entenderse uno mismo, a los demás, con el absoluto, más allá de la realidad material, para el logro de la felicidad puesto que, la espiritualidad nos conduce a niveles superiores de conciencia, más allá de pensar de forma más acertada, significa abandonar lo que no corresponde y aceptar lo que es bueno, tener paz en el corazón, en armonía con los otros y con la naturaleza, accionar con conciencia cierta del operar más acertado que aporta un sentido trascendental a la existencia.

En este sentido, las aportaciones de la transcomplejidad, y por tanto de la complejidad y transdisciplinariedad, ofrece la oportunidad de envolver diversas corrientes de pensamiento, de diferentes disciplinas, en un religamiento de la IE que abre espacio de trascendencia y de sentido a la vida, entretejido con la ecosofía como el arte de vivir en el planeta, con un profundo respeto y amor por éste, en el nicho de la EIE que acepta la diversidad del género humano, de la naturaleza y de las posibilidades infinitas del hombre, de la formación y su conexión con la realidad, para lograr el pleno desarrollo armónico de la personalidad de los ciudadanos.

En función de ello, se propone la formación docente, que es tema de futuras investigaciones en la línea de investigación titulada: Educación Inclusiva Ecosofica, desde el labranza de  la sensibilidad, naturalidad, darse a sí mismo, en el cultivo de su espiritualidad, que le permite transformarse y estar preparado para enseñarla; para eso el haber experimentado la ascensión de su emocionalidad a la espiritualidad; habiendo estado en contacto con la magnífica creación del universo, que está por encima de la emotividad, problemas cotidianos, crisis familiar, entre otros; que le permita alcanzar la fe y confianza que le lleve a discernir entre  los caminos, cual es aquel que viene de la sabiduría y que le lleve a ser pleno; el ejercicio de la antropoética que supone la decisión consciente y clara  de la misión de ser feliz que no depende del estado físico de las cosas, sino del espíritu que es el dominio de lo físico, en una confianza absoluta en el espíritu; “la ética de la solidaridad, la ética de la comprensión, la ética del género humano, respetar en el otro, a la vez, tanto la diferencia como la identidad consigo mismo” (Morín, 1999, p.114).

En este orden de ideas, Zohar y Marshall (2010), expresa  que la inteligencia espiritual se experimenta en las personas a través de las siguientes capacidades: 1) Autognosis: conocimiento de uno mismo; sabe lo que se cree y se valora las motivaciones íntimas. 2) Espontaneidad: vivir el momento con conciencia. 3) Congruencia: actuar conforme a los principios y convicciones personales. 4) Holismo: ser capaz de ver patrones extensivos; relaciones y conexiones con sentido de pertenencia. 5) Compasión: tener una empatía profunda, capaz de hacer sentir al individuo lo que le sucede al otro. 6) Celebración de la diversidad: valorar a los demás por sus diferencias, no a pesar de ellas. 7) Espacio de autonomía: resistirse a las mayorías, sosteniendo las propias convicciones. 8) Humildad: saberse sólo un partícipe más de un drama más grande, aceptando su lugar en el mundo. 9) Cuestiones fundamentales: se necesita comprender las cosas y llegar al fondo de ellas, al por qué, de su sentido. 10) Capacidad para estructurar: ver a distancia un problema, su panorama, ubicándolo en un contexto más amplio. 11) Uso positivo de la adversidad: aprendizaje y crecimiento personal a partir de los errores y el sufrimiento. 12) Sentido de la vocación: sentirse llamado a servir, a darle algo a cambio a los demás y al mundo.

Desde estas capacidades de Zohar y Marshall (2010) y la EIE, retomando todo lo hasta ahora devenidos en los dos primeros momentos del transmetodo y el momento propositivo, en concreción a fin de tener estrategias didácticas, para educar la IE se construirán en lo que viene algunas estrategias.

En este devenir, cobra preeminencia la estrategia 1: el estudio de la Biblia con apoyo de diferentes medios: tecnológicos adecuados a los discentes, audios, videos de Internet, (bajo la supervisión de padres y docentes), películas, entre otros. Con actividades como: compartir con grupos el estudio de la inteligencia espiritual, escuchar música Cristiana, escuchar audio - Biblia, encuentros de familias, que permitan una apertura y  búsqueda que  lleve al encuentro con Jesucristo, su vida, su obra, cultivar la solidaridad, llevar una vida lo más apegada posible a la sabiduría que emana de Dios, introduciendo los aprendizajes adquiridos en la realización personal, la interiorización y transformación de la vida desde su mensaje, entre otras. Nótese que de acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estretegia1 a desarrollar capacidades como: humildad, compasión, entre otras. Que desde luego, da un sentido, de responsabilidad del accionar del ser humano  a fin de alcanzar el máximo nivel de la IE, la sabiduría y la conciencia de humanidad de acuerdo con la ecosofía, en la antropoética  desarrollando conciencia común y solidaria, en la Biblia con Lucas 7:35 “la sabiduría queda probada justa por todos sus hijos”.

La estrategia 2: Introducción a la lúdica; con apoyo de diferentes medios: juegos de mesa, tecnologías, espacios recreacionales, parques, playas ríos, instituciones educativas, entre otros. Con actividades como: competencias entre grupos, juegos tradicionales, descubrimiento de niveles de juegos, entre otros. Nótese que de acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 2 a desarrollar capacidades como: humildad, compasión, lograr la unidad en la diversidad, entre otras. Desde la antropoética guiar la vida, en la ecosofía está relacionada con formar al hombre para una vida con sentido.  Esta estrategia se justifica en que “hacer el bien y de compartir no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios” (La Biblia, 1960,  Hebreos 13:16).

La estrategia 3: uso de la literatura con apoyo de diferentes medios: la Biblia, pasajes, historias, cuentos, entre otros. Con actividades como: lecturas grupales, lecturas comparativas de los personajes de las historias, discusiones socializas de las lecturas alusivas a la naturaleza, las relaciones entre los hombres, buscando siempre obtener una humanidad más comprensiva con el planeta, entre otros. Nótese que de acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 3 a desarrollar capacidades como: autognosis, congruencia, celebración de la diversidad, autonomía, uso positivo de la adversidad, entre otras. Desde la antropoética el sentido de pertenencia a la especie humana. Desde la Biblia, Dios creó todo lo que está en los cielos y todo lo que está en la tierra tal como lo expresa Salmo 83:18 y Apocalipsis 4.11; desde luego esta creación es en apoyo a la plenitud de vivir para el ser humano.

La estrategia 4: obras de teatro y diálogos socráticos, con apoyo de diferentes medios: audios, películas, y de ser necesario bajo la supervisión de padres y docentes. Con actividades como: personificación de los personajes bíblicos en los grupos de estudio, títeres, pantomimas, dramatizaciones, y con ello, la discriminación de valores o antivalores en dichos personajes, desde la antropoética la ética del género humano, y la ecosofía en la posibilidad de que en las acciones humanas, pese a estar provistas de buenas intenciones produzcan consecuencias perjudiciales, entre otras. Nótese que de acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 4 a desarrollar las capacidades de: congruencia, holísmo, espacio de autonomía. Desde la Biblia tenemos que, en todo momento, hacer el bien a los demás, Mateo 7:12.

La estrategia 6: uso de la música desde la inteligencia musical, con medios como: instrumentos musicales, amplificadores de sonido, entre otros. Y actividades como: cánticos, composiciones de versos, canciones, poesías. Nótese que esta estrategia está justificada en que “todos estos estaban bajo la dirección de su Padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio de la casa de Dios” (La Biblia, 1960, Crónicas 25: 6)  y desde la antropoética, ver como la humanidad ha sufrido horriblemente carencias de amor, indiferencias, durezas y crueldades. De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 6 a desarrollar las capacidades de: congruencia, holismo, espacio de autonomía, entre otros.

La estrategia 7: la danza  rítmica y movimientos alegóricos a Dios y a la naturaleza, con medios como: grabaciones, televisión, vestuarios, entre otros; y actividades como: bailes, danzas alegóricas a personajes de la Biblia, ejercicios imitando figuras de la naturaleza y su plenitud  en la cultura, desde lo ecosófico, entre otras. De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda esta estrategia 7 a desarrollar las capacidades de: capacidad para estructurar, sentido de vocación, entre otros. Esta estrategia está justificada de acuerdo con que “aconteció que cuando el arca del convenio de Jehová llegó a la ciudad de David, Mical hija de Saúl, mirando por la ventana, vio al Rey David que danzaba y se regocijaba” (La Biblia, 1960, Crónicas 15:29).

La estrategia 8: Contemplación, contacto y regocijo con la naturaleza, con medios como: la naturaleza, vehículos, entre otras; con actividades como: organización de paseos, excursiones, visitas guiadas, Observar y apreciar lo más hermoso de la creación: la diversidad de aves, animales, peces, los ríos, mares, montañas, lagos, entre otros. Despertar la conciencia del amor y el cuidado hacia ella, entre otras. Se justifica dicha estrategia ya que “formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos” (La Biblia, 1960, Génesis 2:7). De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 8 a desarrollar las capacidades de: holismo y celebración de la diversidad.

La estrategia 9: Descubrir la experiencia estética. Con medios como: obras de arte, implementos de pintura, cámaras fotográficas, entre otros; y actividades como: realizar pinturas, disfrutar de la naturaleza, de la belleza, como la percibe el ser humano y lo eleva a pensamientos sublimes, la vida espiritual es tanto la causa como la consecuencia de la obra de arte, porque toca la subjetividad tanto del artista como del espectador. De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 9 a desarrollar las: capacidad para estructurar, holismo, espontaneidad, entre otros.

La estrategia 10: Practicar ejercicios físicos. Es la actividad físico recreativa, bien sea por ser deportista o en momentos de ocio o tiempo libre que mejoran la actitud en cuanto a una vida placentera y de salud, comunicativa que aporta al cuerpo fuerza, elasticidad, resistencia, coordinación; entre otras, y que junto con la alimentación balanceada, constituye el cuidado del cuerpo. Se justifica “¿o no sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el que tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (La Biblia, 1960, 1 Corintios: 6:19). Con medios como: espacios deportivos e implementos y actividades: ejercicio variados de acuerdo con las características de cada persona. De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 10 a desarrollar las capacidades de: espacio de autonomía, autognosis, sentido de vocación, entre otros. Desde la ecosofia se justifica al asegurar a todos los habitantes del planeta un mínimo de bienestar y en antropoética la sabiduría de vivir juntos.

La estrategia 11: Alimentación balanceada: Es de vital importancia para nuestro bienestar físico, mental, emocional y espiritual, con claves en cuanto a las porciones y nutrientes necesarios, evitando alimentos con químicos desproporcionados que vayan en contra de la naturaleza del cuerpo, considerando que los alimentos que se encuentran en la naturaleza como frutas, vegetales, tubérculos, que vienen de cultivos donde no  se usen grandes cantidades de abono, fertilizantes y plaguicidas que puedan alterar su composición. Se justifica ya que “y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da semilla que está sobre la faz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da semilla os será para a comer” (La Biblia, 1960, Génesis 1:29). Con medios como: arte culinario e implementos, huertos familiares, entre otros; y actividades como: estudio de la alimentación balanceada y alternativas alimenticias, estudio del funcionamiento y necesidad del cuerpo humano. Desde la antropoética, respetar al otro y su diversidad así como con la ecosofia encuentra la cultura que se desarrolla de las interacciones entre los individuos, De acuerdo con Zohar y Marshall (2010) ayuda está estrategia 9 a desarrollar las capacidades de: cuestiones fundamentales y capacidad para estructurar.

Las estrategias didácticas construidas a fin de desarrollar la IE, desde la Educación Inclusiva Ecosófica, no son definitivas, dependen del conocimiento de los actores del proceso educativo, el tiempo en que se educa, el desarrollo de la IE en los educadores, puesto que, es imposible tales estrategias con un educador tradicionalista que no esté formado en el devenir de la IE, y que desmitifique las bonanzas de ésta. En la medida que el docente alcanza la sabiduría como máximo nivel de la IE podrá conseguir sus propios caminos y construir nuevas estrategias, tanto para su propio progreso y prosperidad como de los educandos.  En lo que sigue se concluye con el momento propositivo de la hermenéutica comprensiva, ecosófica y diatópica.

 

DISCUSIÓN

Es preciso dejar sentado que todo cierre, de acuerdo con el transmétodo de la hermenéutica comprensiva, ecosófico y diatópico, Rodríguez (2017), en el momento propositivo de esta investigación, sugiere una apertura a  nuevos transepistemes, más allá de los conocimientos tradicionales, de donde se deviene que la inteligencia espiritual; un desafío para la Educación Inclusiva Ecosófica, comienzan en un dilatado camino de reconstrucción del pensamiento del ciudadano docente, de las políticas educativas, que retroactúan en un ejercicio antropoético de apertura a lo desconocido, a la vida, a favor de una ecosofia que manifiesta la necesidad de la salvación de la vida en el planeta.

En la transmodernidad, se han conseguido perspectivas otras de la educación como lo es, la inteligencia espiritual: un desafío de la Educación Inclusiva Ecosófica en la formación de docentes y educandos, en sentido general, que habían permanecido ocultas, olvidadas, en la educación de la tradicionalidad, Dussel (1992) como es: formación de los ciudadanos del mundo, la antropoética y la ecosofia, entre otras. Así mismo, en el transparadigma transcomplejo la formación tiene que atender otras categorías formativas como condición humana, la vida, la salvación del planeta, comprensión humana, imbricadas y entrelazadas en las prácticas educativas en la transdisciplinariedad, que no admite las parcelas disciplinarias como suficientes, sino a aquel que atiende la articulación de las disciplinas con docentes o equipos colaborativos de otras disciplinas. Es urgente un entrelazamiento de las teorías, en buscar lo que está entre, a través, y más allá para autoreformarse, es un deber antropoético en la Educación Inclusiva Ecosofica.

CONCLUSIONES

En cuanto a lo diatópico del transmétodo y en consonancia con lo ecosófico en la inteligencia espiritual: un desafío para la Educación Inclusiva Ecosófica, éste debe atender una transversalidad que abrace los topoi de diversos saberes científicos y saberes soterrados; para ello lo diatópico de la hermenéutica que construye el objeto de estudio es indispensable. Solo desde los espacios transparadigmáticos transcomplejos, fuera de las ataduras modernistas que reducen, oprimen y segregan, existe la posibilidad cierta de concreción y puesta en escena de la educación de la inteligencia espiritual.

En función de lo anterior, existen múltiples inteligencias entre ellas, la inteligencia espiritual que nos permite dar sentido a nuestras vidas, hallar transcendentalidad en la misma , ser creativos, y lograr ser felices, tener como máxima expresión la transformación de nuestra existencia hasta alcanzar la sabiduría, que emana sólo de Dios, en su palabra; puesto que, la IE forma parte de nuestra condición humana plena, desde el sentir ecosófico, el reconocimiento del otro, diversidad, diálogo, antropoética; entre otros. Así como, la importancia de educar la IE en las instituciones educativas desde una educación otra, desde el transparadigma transcomplejo, con capacidad individual y social de transformación espiritual que clama por la búsqueda de nuevas formas de sentir, pensar, valorar y actuar de las personas con el fin de corregir muchos problemas que confronta la educación traducida en violencia, agresiones, la exclusión, destrucción del medio ambiente, desmotivación,; entre otros, siguiendo las normas, preceptos, estatutos, que provienen  de Dios, nuestro Padre Todopoderoso por intermedio de nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo que habita entre cada uno de nosotros. Amén.  

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