acompañamiento permanente.
En esta situación la población estudiantil también tendría vivir esa transición y adaptación de
la redefinición de su rol del estudiante, considerando habilidades autoformativas (Chalela
Naffah, Valencia Arias, Bermúdez Hernández y Ortega Rojas, 2016), al igual que el docente
el estudiante también tendría que recibir cierta formación para poder llevar a cabo esta
transición yo creo que el tiempo de adaptación no por parte del docente y por parte del
estudiante su proceso de formación hacía con la interacción de los nuevos ambientes también
va a la par Solo que el docente lo va a vivir desde la parte de la enseñanza y el estudiante
desde la parte del aprendizaje el docente experimenta previo, por la carga de contenido el
uso de plataforma y el estudiante ya lo va a vivir en lo en el momento que esté aprendiendo.
El proceso de confinamiento trajo consigo la necesidad de impulsar periodos de adaptación,
con el propósito de asegurar las condiciones emocionales, intelectuales de los docentes y
estudiantes, en aras de generar una metodología acorde al contexto de cambio, acompañando
con flexibilidad a las comunidades de aprendizaje, para incluir a todos los que tienen
condiciones diferenciadas de aprendizaje, tanto en sus habilidades tecnológicas como
emocionales, considerando para ello su contexto socioeconómico, familiar y social.
Frente a los cambios rápidos, emergen un grupo poblacional que detonará resistencia a la
incorporación de ambientes, aun cuando esto implique en cambio cuando la incorporación
sea por una emergencia ajena a la organización, por lo que la estrategia deberá estar mediada
por una estratificación de la población, sea por sus niveles de adaptación, por sus habilidades
y por su edad, siendo este factor uno de enorme importancia debido a su naturaleza nativa
con el uso de tecnología.
En este tenor, la migración forzada, trae una catástrofe generacional así catalogada por la
directora de la UNICEF y la directora de la UNESCO (2021) por el bache al transitar hacia
lo virtual. Si existió o no la brecha, se conoce que la educación virtual se ubicó como una
alternativa para plantear la continuidad de los procesos educativos.
No obstante, no todas las instituciones ni las comunidades de aprendizaje estaban preparadas
para esta migración, siendo algunos efectos los que se detonaron para ubicar dificultades para
la gestión tecnológica, entre ellas, la principal fue el factor comunicacional, traducido en el
vínculo pedagógico presencial que sostenía los procesos educativos escolarizados,
modificando sus estilos de vida, tanto de docentes como de estudiantes, sumado a las
dificultades económicas del docente-estudiante derivado de la infraestructura tecnológica
dentro del hogar.
Los niveles de estrés y ansiedad que experimentaban los docentes y estudiantes se
convirtieron en el principal factor de disminución de rendimiento y desempeño, traducidos
en la comunicación deficiente y la generación de rutas críticas de formación, así como
diagnósticos nulos u obsoletos.
Es así que las instituciones que ya había generado procesos mixtos tuvieron mayores
oportunidades de extender la estrategia, siendo un factor clave, el dialogo con docente y
estudiantes, identificando su sentir, pensamiento y experiencias tanto para enriquecer como
para modificar las estructuras implantadas durante la migración a lo virtual. Dichas
soluciones y necesidades se centrarían al menos en los 5 factores aludidos en el cuadro 1, lo
que aseguró un desarrollo oportuno de los procesos de formación académica.