La Indefensión Aprendida: un asunto de interés para el estudio de  procesos psicológicos y sociales

 

Mtra. En psic. Ma. De Lourdes Martinez Cerda

psiclmc@gmail.com

Mtra. En Psic. Consuelo Rubí Rosales Piña

Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

 

 


Resumen

Han pasado 50 años desde que el concepto de Indefensión aprendida fue presentado y reconocido como un fenómeno importante asociado al aprendizaje en situaciones experimentales (Seligman y Maier, 1967).  Un gran número de estudios tanto en animales como en humanos se han llevado a cabo desde entonces,  con el fin de contribuir a la comprensión de sus implicaciones, y con esto se dio lugar a la  reformulación de la teoría original con lo que se ha conseguido tener cada vez mayor validez empírica y neurocientífica, sobre todo en el estudio de la depresión y la ansiedad. El presente trabajo ofrece una revisión de estudios que abordan la indefensión aprendida a lo largo del desarrollo del concepto y sus implicaciones para la comprensión de fenómenos psicosociales de interés. Este análisis pretende exhibir diferentes perspectivas, que puedan ofrecer alternativas para el abordaje de diferentes fenómenos psicosociales.

Palabras clave: Indefensión aprendida, desesperanza, depresión, ansiedad

Abstract

It has been 50 years since the concept of learned helplessness was recognized as an important phenomenon associated to learning in experimental environments (Seligman & Maier, 1967). A great deal of studies on both animals and humans have been carried out to contribute with a reformulation of the theory and to offer empirical evidence of its correlations in depression and anxiety among many other forms of psychopathology and social issues.  This paper offers a revision of studies where learned helplessness and hopelessness have been looked at  from different perspectives and their implications to different approaches in psychopathology and other issues of social concern.  

 

Key words: Learned helplessness, hoplessness, depression, anxiety.

 

Introducción

La indefensión aprendida (learned helplessness) a cincuenta años de su conceptualización (Seligman & Maier, 1967) sigue siendo un tema que requiere de mayor escrutinio y atención debido a las implicaciones que parece tener en importantes procesos tanto personales como  sociales de nuestra actualidad.

La depresión, la ansiedad, el aprovechamiento escolar entre otros fenómenos han sido  asociados a situaciones de  indefensión aprendida, fenómeno que refiere la falta de respuesta ante un estímulo aversivo que parece estar fuera del control del sujeto. Es decir  La conducta de los animales descrita en los estudios  Seligman & Maier  (1967) que  mostraba una pasividad para reaccionar ante estímulos aversivos cuando parecía  no haber control de los mismos. De forma similar los seres humanos cuando se enfrentan a  eventos personales o socioculturales desagradables e incluso peligrosos en su vida, parecen valorar cognitivamente que son incapaces de presentar una conducta de escape.

La indefensión aprendida, en adelante IA de la mano de la desesperanza aprendida, otro fenómeno derivado de la misma condición pero que añade una expectativa negativa del futuro control son la explicación de la limitada respuesta presentada en personas deprimidas,  en trastornos de ansiedad y por estrés postraumático (Wax, 2012). 

A pesar de lo anterior la IA parece ser aún poco valorada en relación con el impacto que tiene para el desarrollo de ciertas patologías y sus implicaciones  otros fenómenos psicosociales. Y es que, en el ser humano, la falta de respuesta o las respuestas contrarias a las esperadas pueden ser interpretadas de manera distinta en diferentes personas  (Chambers & Hammonds, 2014) .  De hecho, el mismo término originado en Inglés (helplessness) ha sido objeto de diferentes interpretaciones en términos clínicos y metodológicos. En la traducción al español ha sido usada como impotencia, desamparo e incluso desesperanza,  como se expondrá más adelante es importante entender el término de forma independiente. Otro punto importante que parece haber opacado el impacto que puede tener la IA en diferentes áreas es el hecho de que en la literatura aparecen varios términos asociados e interrelacionados en el estudio de psicopatologías, enfermedades o fenómenos sociales (Cruz Torres, Díaz Loving, Bouzas Riaño, Sanchez Aragón & Méndez, 2013). De este modo, el estilo de afrontamiento, el locus de control, las creencias irracionales, el pesimismo entre muchos aspectos aparecen asociados a la IA. Esto pudiera incidir en la comprensión parcial de las implicaciones que tiene en el desarrollo de la psicopatología o implicaciones en problemáticas psicosociales  (Bianchi & Schonfeld, 2016).

El presente trabajo explora algunos aspectos importantes en la definición y desarrollo del concepto de indefensión aprendida, aborda el origen del concepto de desesperanza y la interrelación que tiene con la IA, para describir una conducta o serie de conductas asociadas a un fenómeno. También expone de manera general  las diferentes áreas y formas en las que se ha abordado el estudio de la IA. Con lo anterior se pretende abrir la puerta a la reflexión para  poder establecer  nuevas  estrategias de estudio y sobre todo de intervención que ofrezcan  un mejor nivel de impacto en cualquier fenómeno social o psicopatológico en el que pueda ser aplicado.

 

La Indefensión Aprendida: Concepto e Implicaciones

      Cuando se formuló por primera vez el concepto de indefensión aprendida (Learned helplessness) para describir el fenómeno que se presentaba  en los animales experimentales cuando eran expuestos a un evento aversivo (choques eléctricos)  donde parecía no haber control de las contingencias para detenerlos o escapar (Seligman & Maier, 1967) se encontraron además con tres indicadores de déficit: motivacional, cognitivo y afectivo-emocional. Los cuales han servido para la caracterización de algunos modelos de estudio de la depresión y otros trastornos psicopatológicos (Maier & Seligman,  2016).

Sin embargo este planteamiento no distinguía algunos aspectos importantes puestos en evidencia al tratar de llevar el modelo a los humanos principalmente para explicar la depresión. Ya que en la indefensión al referirse a una incapacidad de responder para evitar una consecuencia aversiva, no se aclara si es un estado de percepción personal o universal que tiene un carácter crónico o está asociado a la intensidad de la estimulación aversiva (Abramson, Seligman & Teasdale, 1978). Fue por ello que tuvo lugar una reformulación de la teoría original y se incluyó  un nuevo déficit. Es decir además de los tres déficits descritos en la formulación general de la IA, presentados por los animales, se incluyó la autoestima para explicar las evaluaciones y expectativas en el ser humano. Es decir, la afectación del desempeño del individuo o las atribuciones que se hagan sobre lo que le sucede. De esta forma las atribuciones causales comienzan a ser un factor importante en el modelo explicativo de la depresión en humanos.

 

En un  tercer momento de  revisión del modelo de la IA (Abramson, Metalsky &Alloy,1989)  presenta una descripción detallada de como el estilo atribucional se va relacionando con los acontecimientos que enfrenta el sujeto para desarrollar lo que denominaron “desesperanza aprendida” (Learned Hopelessness)  partiendo también de la caracterización de  la depresión, pero distinguiendo a la indefensión como un componente anterior a la desesperanza que se presenta a raíz de la expectativa de imposibilidad de que las condiciones de control cambien en el futuro. Es así como se origina la teoría de la desesperanza aprendida y es entonces que los estudios y trabajos experimentales sobre la depresión se vuelcan a integrar los elementos de este nuevo constructo, en muchos casos dejando de lado el concepto de IA (Sanjuán & Magallares, 2006).

 

Desde este momento se comienza a hablar de la teoría de la desesperanza aprendida en los trabajos sobre depresión y ansiedad principalmente. Comienzan a aparecen investigaciones  que dan un papel fundamental a la desesperanza  ( Shim & Hahm, 2011 ; Ulusoy and Duy, 2013; Yongsoo, Perova, Mirrione, Pradhan, Henn, Shea & Giustetto, 2016), y de alguna manera dejan de lado el escrutinio de la indefensión como factor de origen de la propia desesperanza, y en el peor de los casos se habla de desesperanza e indefensión indistintamente ( Macías & Quiñonez, 2012).

 

Aunado a lo anterior cabe apuntar que en la literatura en español se han empleado términos como desamparo ( Martínez-Abascal, & Bornas, 1992)  impotencia  (Cruz et al, 2013) para referirse al mismo fenómeno de la indefensión pero que al tener una terminología diferente pudieran resultar en confusión o diferenciación en cuanto al abordaje que se hace de ellos.

Existe de hecho un tercer concepto que en años recientes se ha venido desarrollando para abonar a la teoría de la indefensión-desesperanza (helplessnes-hopelessness) y que refiere a la percepción de mala fortuna (hapleness) como un elemento digno de estudio de depresión y ansiedad (Vatan, Ertac &Lester, 2011, Lester, 2012).

Para validar este último elemento y asociado a los aspectos que le precedieron , se ha desarrollado un instrumento que ya ha pasado por algunos procesos de validación y se ha comenzado a usar en algunos estudios de mediano alcance y se ha denominado “the helplessness, hoplessness and haplessness inventory” (Lester, 2001). Aún sin traducciones al español que hayan sido divulgadas, pero como se menciona anteriormente este último elemento Haplessness refiere a una suerte de percepción de mala fortuna que estaría contribuyendo al estilo depresivo-ansioso de percepción de los acontecimientos.

 

Validación Experimental de la IA

      Muy variados han sido los estudios experimentales que se han hecho para validar la teoría de la indefensión-desesperanza, desde los icónicos trabajos con animales del grupo que originó la teoria en la Universidad de Pensilvania donde destacan por supuesto los de  Seligman,,  Abramson, Maier, Alloy, Teasdale , entre otros,  hasta los recientes trabajos de investigación neurocientífica que han mostrado los sustratos neurofisiológicos subyacentes a las condiciones descritas en la teoría original y sus posteriores revisiones (Setnick et al, 2004, Dalla, Edgecomb, Whetstone, & Shors, (2008), Taylor et al, 2014,  Sorrenti, Fillippelo, Costa & Buzzai, 2015, Yongsoo et al, 2016).  Por lo que sólo algunos de los que se han considerado trascendentales se encuentran expuestos en este apartado. En la primera formulación de la IA se pudo observar la presencia de control como elemento de validez experimental aunque aún era necesaria una clara explicación de la conducta de pasividad  y ansiedad que surgía como consecuencia de la falta de control en los animales (Seligman & Maier, 1967). Los estudios recientes han revelado que aunque no existe un mecanismo que se ponga en marcha en el cerebro ante la falta de control, si ha quedado demostrado que existe uno que se desactiva al percibirse el control ( Maier & Seligman, 2016).  En cuanto a la pasividad mostrada para la respuesta de evitación necesaria para escapar o mejorar las condiciones del sujeto, es aún difícil de mostrar neurofisiológicamente hablando, ya que existen múltiples circunstancias sobre todo en cuanto a la percepción del ser humano de lo que representa un estimulo aversivo y sus posibilidades de control. Se conoce que la actividad de la corteza prefrontal se ve disminuida ante condiciones de estrés, pero es aún especulativo determinar la naturaleza de la percepción de control y posibilidades de escape en organismos complejos.

 

Psicopatología y otros Fenómenos Psico-sociales  Abordados desde la Teoría de la Indefensión- Desesperanza.

       La Teoría de la IA ha sido retomada para el estudio  de diferentes afectaciones psicológicas de las cuales destaca la depresión. La integración de la teoría de la indefensión-desesperanza es ampliamente referida en la literatura sobre depresión,  aunque ciertamente parece dársele más peso a la parte correspondiente a la desesperanza que se asocia   directamente al trastorno y puede ser de gran utilidad en su acercamiento e intervención (Henkel, Bussfel, Möller & Hegerl, 2002, Wang et al, 2013, Nunez Baptista, et al, 2014, Hermosillo- De la Torre, Vacio Muro, Méndez – Sánchez, Palacios Salas & Sahagún Padilla, 2015, Liu, Kleiman, Nestor,  & Cheek, 2015). Por otra parte y  aunque la ansiedad ha sido vinculada directamente con la Indefensión aprendida  y se han mostrado sus mecanismos de origen (González Cifuentes, Angel de Greiff & Avendaño Prieto, 2011)  también ha sido ampliamente estudiada en  condición de comorbilidad con la depresión (Swendsen, 1997; Lester, 2012). Así pues, la percepción de incontrolabildad parece ser la causante directa de la ansiedad y reacciones de estrés, mientras que la depresión parece resultar de desesperanza ante  la expectativa de la imposibilidad de cambiar esa condición. Cabe mencionar que el síntoma asociado a la depresión, la ideación suicida ha sido además retomado para los estudios de  Haplessness” que entendemos como la percepción de tener una mala fortuna ( Gencöz, Vatan, Walker & Lester, 2008 ;Lester,2012).

El estrés postraumático ha sido también estudiado en relación con la indefensión aprendida  y  la desesperanza y asi mismo se han trabajado ciertas líneas de intervención en este trastorno ( Andrews &Rose, 2000, Bargai, Ben-Shakar & Shalev, 2007), los cuales generalmente hacen alusión a una situación de violencia que es revivida para identificar los determinantes de la situación de indefensión. En este mismo sentido y sobre todo donde se han presentado  situaciones de violencia, se ha estudiado el trastorno obsesivo compulsivo como una secuela a la situación de indefensión, encontrándose elementos interesantes para dicha correlación (Miller, 2006).

La violencia en general pero especialmente la relacionada al género ha llegado a ser un gran campo de trabajo para el estudio de la indefensión, ya que de forma reiterada se observa esta pasividad en la conducta para generar un escape y se reporta la dificultad para salir de este estadío de desesperanza en la que parecen encontrarse las víctimas (Palker-Corell & Marcus, 2004, , Edward, Gidycz & Murphy 2011, Russell, Ragatz and Krauz, 2012, Wong & Mellor, 2014).

Por su parte el caso de la pobreza ofrece también un panorama complejo donde la indefensión ha servido de explicación para  algunas conductas o ausencia de ellas. Parece ser que para los individuos nacidos en pobreza se han presentado una serie de aprendizajes de pasividad ante la imposibilidad de un cambio de condiciones, a lo que muchas veces esta asociado una percepción de baja o nula  autoeficacia que se convierte en un estado de indefensión del que resulta muy difícil salir ( Galindo & Ardilla 2012, Gomez, Ryan, Norton, Jones & Galán-Cisneros, 2015)).

En el estudio de la educación y el desempeño académico , han estado buscando alternativas explicativas en el proceso de enseñanza – aprendizaje y ya se han comenzado a vislumbrar algunas áreas donde pudiera estar implicada la indefensión como una limitante para el logro escolar (Macías & Quiñones, 2012)  el poder vincular la indefensión-desesperanza con aspectos del ámbito educativo es una de las áreas que sin duda merece mucho la pena explotar, ya que seguramente los aprendizajes que de ello se deriven puede ser muy bien aplicado a otras problemáticas sociales.

De la mano de lo anterior se han hecho aportaciones importantes en términos del rendimiento deportivo (Yasunaga &Inomata, 2004) y en el ámbito laboral ( De Andrés, 2012; Casado, 2014,) donde se ejemplifica y llama la atención de como algunas condiciones laborales pueden incidir negativamente en el rendimiento, la satisfacción y la productividad de los empleados.

En el ámbito de la salud, el bienestar y la calidad de vida, también existen múltiples aproximaciones de estudio que incluyen la indefensión aprendida. Desde el abordaje de la prevención en salud que pueden incidir en la adopción de estilos de vida saludables (Rotenberg, Costa, Trueman, & Lattimore, 2012 ;Ward &Hay, 2015, Bianchi & SChonfeld, 2016) así como antes y  durante la intervención en enfermedades crónicas como el cáncer o el tratamiento del dolor, donde además se pueden incluir  aspectos como las estrategias de  afrontamiento o incluso factores de personalidad que inciden en el curso y pronóstico de las enfermedades(Strömbeck, Manthorpe & Jacobson, 2001, Sharpley & Christie, 2007, Shimm & Hahm, 2011, Ulusoy & Duy, 2013, Taylor et al, 2014).

Finalmente un punto de especial interés es aquel relacionado al género, ya que parece existir una mayor tendencia a la indefensión en prácticamente todas las áreas asociado a la condición de ser mujer (Walker & Browne, 1985, Kiefer, 1990, Day, Kane, & Roberts, 2003 , Rubinstein, 2004, Zalta & Chambles, 2012, Ortiz, 2012).  Y si tomamos en cuenta que los padecimientos de depresión son en mayor medida asociados al género femenino, nos damos cuenta que es importante que exista una atención especial a las condiciones de indefensión-desesperanza  presentadas por las mujeres (Dalla et al, 2008).

En la actualidad la indefensión también está siendo un tema de interés para fenómenos sociales como la ampliación o cambio de roles femeninos, donde la  condición de ama de casa y crianza  se ha visto ampliada al incursionar a la fuerza productiva remunerada, pero a pesar de la nueva carga laboral, la mujer sigue siendo la principal encargada de mantener funcionando el hogar con sus labores de servicio  y atención a los integrantes de la familia (ENOE, 2013), enfrentándose a diversas problemáticas de salud (Li, Mardhekar, & Wadkar 2012, Ree et al, 2014).

 

Conclusiones     

La indefensión aprendida y su correlato de desesperanza siguen siendo un  tema de gran interés en el estudio de la depresión, la ansiedad, el estrés, el aprendizaje y otros fenómenos de interés psico-social como la violencia y la pobreza. Sin embargo, es aún necesario, seguir trabajando en la determinación de su influencia más allá de los trastornos del estado de ánimo, donde se ha avanzado y llevado a un mejor entendimiento de los mismos. Como se expuso a lo largo del texto, la indefensión parece estar implicada en la generación de varias condiciones desadaptativas para el ser humano.  Resulta inaplazable el seguir trabajando en dilucidar el impacto que la IA tiene, para dar paso a una mejor comprensión de ciertos fenómenos.

El poder aislar ciertas variables para el estudio de la IA y la desesperanza en fenómenos como la violencia de género y las condiciones de desventaja de las mujeres en ciertos ámbitos puede ser un factor clave para el abordaje de diversas problemáticas que hoy en día se enfrentan ante la realidad de inclusión de las mujeres en prácticamente todos los ámbitos del actuar social.

Por tanto, es una tarea pendiente seguir abordando de manera ordenada y unificada el estudio de las condiciones de vida  de los individuos en sus diferentes contextos que los llevan a caer en estados de indefensión que a su vez los pueden conducir a padecer condiciones desventajosas y en algunos casos hasta poner en riesgo su supervivencia.

 

 

REFERENCIAS

 

Abramson, L. Y., Seligman, M. E., & Teasdale, J. D. (1978). Learned helplessness in humans: critique and reformulation. Journal of abnormal psychology, 87(1), 49.

 

Abramson, L. Y., Metalsky, G. I., & Alloy, L. B. (1989). Hopelessness depression: A theory-based subtype of depression. Psychological review, 96(2), 358.

 

Bargai, N., Ben-Shakhar, G., & Shalev, A. (2007). Posttraumatic Stress Disorder and Depression in Battered Women:                   The Mediating Role of Learned Helplessness. Journal Of Family Violence22(5), 267-275. doi:10.1007/s10896-007-9078-y

 

Bianchi, R., & Schonfeld, I. S. (2016). Burnout is associated with a depressive cognitive style. Personality & Individual Differences1001-5. doi:10.1016/j.paid.2016.01.008

 

Casado, J. M. (2014). Indefensión profesional. Capital Humano27(283), 12.

 

Chambers, S., & Hammonds, F. (2014). Vicariously Learned Helplessness: The Role of Perceived Dominance and Prestige of a Model. Journal Of General Psychology141(3), 280-295. doi:10.1080/00221309.2014.913545

 

 

 

Cruz Torres, C. E., Díaz Loving, R., Bouzas Riaño, A., Sánchez Aragón, R., & Méndez, R. (2013). Resultados incontrolables en la vida e impotencia aprendida generalizada: Facilitadores para aceptar u estatus inferior . Suma Psicológica20(2), 129-146. doi:10.14349/sumapsi2013.1278

 

 

Dalla, C., Edgecomb, C., Whetstone, A. S., & Shors, T. J. (2008). Females do not Express Learned Helplessness like Males do. Neuropsychopharmacology33(8), 1559-1569. doi:10.1038/sj.npp.1301533

 

Day, C., Kane, R. T., & Roberts, C. (2003). The prevention of depressive symptoms in rural Australian women. Journal Of Community & Applied Social Psychology13(1), 1-14. doi:10.1002/casp.703

 

De Andrés, E. (2012). ¿Qué puedo hacer yo para mejorar la situación?. Capital Humano25(264), 14. http://web.a.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=5&sid=75a87cf7-4ea0-44f1-b346-688563984a69%40sessionmgr4008&hid=4107

Edwards, K. M., Gidycz, C. A., & Murphy, M. J. (2011). College Women’s Stay/Leave Decisions in Abusive Dating Relationships: A Prospective Analysis of an Expanded Investment Model. Journal Of Interpersonal Violence26(7), 1446-1462. doi:10.1177/0886260510369131

 

Galindo, O., & Ardila, R. (2012). Psicología y pobreza. Papel del locus de control, la autoeficacia y la indefensión aprendida. Avances En Psicología Latinoamericana30(2), 381-407.

 

Gençöz, F., Vatan, S., Walker, R., & Lester, D. (2008). A Brief Research Note: Helplessness, Hopelessness, and Haplessness as Predictors of Suicidal Ideation: A Cross-Cultural Study. Omega: Journal Of Death & Dying57(3), 315-318. doi:10.2190/OM.57.3.f

 

 

 

 

González Cifuentes, C. E., Ángel de Greiff, E., & Avendaño Prieto, B. L. (2011). Comorbilidad entre ansiedad y depresión: evaluación empírica del modelo indefensión desesperanza. Psychologia. Avances de la disciplina, 5(1), 59-72

 

Gomez, R., Ryan, T., Norton, C., Jones, C., & Galán-Cisneros, P. (2015). Perceptions of Learned Helplessness Among Emerging Adults Aging Out of Foster Care. Child & Adolescent Social Work Journal32(6), 507-516. doi:10.1007/s10560-015-0389-1

 

Henkel, V., Bussfeld, P., Möller, H., & Hegerl, U. (2002). Cognitive-behavioural theories of helplessness/hopelessness: Valid models of depression?. European Archives Of Psychiatry & Clinical Neuroscience252(5), 240.

 

Hermosillo-De la Torre, A. E., Vacio Muro, M. Á., Méndez-Sánchez, C., Palacios Salas, P., & Sahagún Padilla, M. Á. (2015). Sintomatología depresiva, desesperanza y recursos psicológicos: una relación con la tentativa de suicidio en una muestra de adolescentes mexicanos. Acta Universitaria25(NE-2), 52-56. doi:10.15174/au.2015.900

 

Hernández, Ó. S., & Carrillo, F. M. (2009). El Optimismo como Factor Protector de la Depresión Infantil y Adolescente. Clinica Y Salud20(3), 273-280.

 

Hernández-Guanir, P. (2009). ¿Qué moldes mentales conforman un optimismo inteligente?. Revista Interuniversitaria De Formación Del Profesorado23(3), 109-127. 

 

Kiefer, L. M. (1990). Learned Helplessness: A Factor in Women's Depression. Affilia: Journal Of Women & Social Work5(1), 21-31.

 

Li, M., Mardhekar, V., & Wadkar, A. (2012). Coping Strategies and Learned Helplessness of Employed and Nonemployed Educated Married Women From India. Health Care For Women International33(5), 495-508. doi:10.1080/07399332.2011.646373

 

Liu, R. T., Kleiman, E. M., Nestor, B. A., & Cheek, S. M. (2015). The Hopelessness Theory of Depression: A Quarter-Century in Review. Clinical Psychology: Science & Practice22(4), 345-365. doi:10.1111/cpsp.12125

Lester, D. (2001) An inventory to measure Helplessness, Hopelessness and Haplessness. Psychological Reports 89(3),495

Lester, D. (2012). Defeat and entrapment as predictors od depression and suicidal ideation versus hopelessness and helplessness. Psychological Reports 111(2).498-501 doi:10.2466/12.02.09.PR0.111.5.498-501

 

Macias, A. B., & Quiñonez, J. S. (2012). Indefensión escolar aprendida en alumnos de educación media superior y su relación con dos indicadores del desempeño académico . Psicogente15(28), 337-347.

 

Maier, S. F., & Seligman, M. P. (2016). Learned Helplessness at Fifty: Insights From Neuroscience. Psychological Review123(4), 349-367. doi:10.1037/rev0000033

 

Martínez-Abascal, M., & Bornas, X. (1992). MALESTAR DOCENTE, ATRIBUCIONES Y DESAMPARO APRENDIDO: UN ESTUDIO CORRELACIONAL. Revista Española De Pedagogía,50(193), 563-580. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/23764588

 

Miller, D. K. (2006). The Effects of Childhood Physical Abuse or Childhood Sexual Abuse in Battered Women's Coping Mechanisms: Obsessive-Compulsive Tendencies and Severe Depression. Journal Of Family Violence21(3), 185-195. doi:10.1007/s10896-006-9019-1

 

Nunez  Baptista, M., Munhoz Carneiro, A., & Ferrari Cardoso, H. (2014). Depression, Family Support and Hopelessness: a Correlated Study. Universitas Psychologica13(2), 693-702. doi:10.11144/Javeriana.UPSY13-2.dfsh

Ortiz, G. (2012) Repercusiones psicológicas del trabajo femenino dentro y fuera del hogar en amas de casa Mexicanas. Mexico: Conacyt.

 

 

 

Özenl, Y., Haydardedeoğlu, B., Mıcozkadioğlu, İ., Şımşek, E., Kiliçdağ, E. B., & Bağiş, T. (2009). Anxiety, Depression and Ways of Coping Skills by Women with Polycystic Ovary Syndrome: A Controlled Study. Journal Of The Turkish-German Gynecological Association10(4), 190-194.

 

Palker-Corell, A., & Marcus, D. K. (2004). Partner abuse, learned helplessness and trauma symptoms. Journal Of Social & Clinical Psychology23(4), 445-462.

 

Ree, E., Odeen, M., Eriksen, H., Indahl, A., Ihlebæk, C., Hetland, J., & Harris, A. (2014). Subjective Health Complaints and Self-Rated Health: Are Expectancies More Important Than Socioeconomic Status and Workload?. International Journal Of Behavioral Medicine21(3), 411-420. doi:10.1007/s12529-013-9329-7

 

 

Renner, L. M., & Slack, K. S. (2006). Intimate partner violence and child maltreatment: Understanding intra- and intergenerational connections. Child Abuse & Neglect30(6), 599-617. doi:10.1016/j.chiabu.2005.12.005

 

Rotenberg, K. J., Costa, P., Trueman, M., & Lattimore, P. (2012). An interactional test of the reformulated helplessness theory of depression in women receiving clinical treatment for eating disorders. Eating Behaviors13(3), 264-266. doi:10.1016/j.eatbeh.2012.03.001

 

 

Rubinstein, G. (2004). Locus O of control and helplessness gender differences among beaverded parents. Death Studies28(3), 211-223.

 

Russell, B., Ragatz, L., & Kraus, S. (2012). Expert Testimony of the Battered Person Syndrome, Defendant Gender, and Sexual Orientation in a Case of Duress: Evaluating Legal Decisions. Journal Of Family Violence27(7), 659-670. doi:10.1007/s10896-012-9459-8

 

Sanjuán, P., & Magallares, A. (2006). Estilo atributivo negativo, sucesos vitales y sintomatología depresiva (Spanish). Revista De Psicopatologia Y Psicologia Clinica11(2), 91-98. 

 

Seligman, M. E., & Maier, S. F. (1967). Failure to escape traumatic shock. Journal of experimental psychology, 74(1), 1.

 

Setnik, B., de Souza, F. G., d'Almeida, V., & Nobrega, J. N. (2004). Increased homocysteine levels associated with sex and stress in the learned helplessness model of depression. Pharmacology, Biochemistry & Behavior77(1), 155. doi:10.1016/j.pbb.2003.10.006

 

 

 

Sharpley, C. F., & Christie, D. H. (2007). ‘How I was then and how I am now’: current and retrospective self-reports of anxiety and depression in Australian women with breast cancer. Psycho-Oncology16(8), 752-762. doi:10.1002/pon.1125

 

Shim, E., & Hahm, B. (2011). Anxiety, helplessness/hopelessness and 'desire for hastened death' in Korean cancer patients. European Journal Of Cancer Care20(3), 395-402. doi:10.1111/j.1365-2354.2010.01202.x

 

 

Shors, T. J., Mathew, J., Sisti, H. M., Edgecomb, C., Beckoff, S., & Dalla, C. (2007). Neurogenesis and Helplessness Are Mediated by Controllability in Males But Not in Females. Biological Psychiatry62(5), 487-495. doi:10.1016/j.biopsych.2006.10.033

 

Sorrenti, L., Filippello, P., Costa, S., & Buzzai, C. (2015). A psychometric examination of the learned  helplessness questionnaire in a sample of Italian school studentes. Psychology In The Schools52(9), 923-941. doi:10.1002/pits.21867

 

 

Strömbeck, B., Manthorpe, R., & Jacobsson, L. H. (2001). Pain Experience and Learned Helplessness in Women with Primary Sjögren's Syndrome and Women with Fibromyalgia: A Descriptive and Comparative Study. Journal Of Musculoskeletal Pain9(4), 7.

 

Swendsen, J. D. (1997). Anxiety, Depression, and Their Comorbidity: An Experience Sampling Test of the Helplessness-Hopelessness Theory. Cognitive Therapy & Research21(1), 97-114.

 

 

Taylor, J. J., Neitzke, D. J., Khouri, G., Borckardt, J. J., Acierno, R., Tuerk, P. W., & ... George, M. S. (2014). A pilot study to investigate the induction and manipulation of learned helplessness in healthy adults. Psychiatry Research219(3), 631-637. doi:10.1016/j.psychres.2014.05.045

 

Ulusoy, Y., & Duy, B. (2013). Effectiveness of a Psycho-education Program on Learned Helplessness and Irrational Beliefs. Educational Sciences: Theory & Practice13(3), 1440-1446. doi:10.12738/estp.2013.3.1469

 

Vatan, S., Ertaç, S., & Lester, D. (2011). Test-retest reliability and construct validity of the helplessness, hoplessness and haplessness scale in patients with anxiety disorders. Psychological Reports108(2), 673-674. doi:10.2466/02.08.PR0.108.2.673-674

 

Vicente, F., Ferrándiz, P., & DíazBerciano, C. (2006). Immunization and facilitation produced by predictable and controllable aversive events alternating with different duration unpredictable and uncontrollable aversive events. International Journal Of Psychology41(5), 385-396.Doi:10.1080/00207590500411344

Walker, L. A., & Browne, A. (1985). Gender and victimization by intimates. Journal Of Personality53(2), 179. doi:10.1111/1467-6494.ep9044149

 

 

Wang, L., Liu, L., Shi, S., Gao, J., Liu, Y., Li, Y., & ... Ning, Y. (2013). Cognitive trio: relationship with major depression and clinical predictors in Han Chinese women. Psychological Medicine43(11), 2265-2275. doi:10.1017/S0033291713000160

 

Ward, R. M., & Hay, M. C. (2015). Depression, coping, hassles, and body dissatisfaction: Factors associated with disordered eating. Eating Behaviors1714-18. doi:10.1016/j.eatbeh.2014.12.002

 

Watson, M., Haviland, J., Greer, S., Davidson, J., & Bliss, J. (1999). Influence of psychological response on survival in breast cancer: a population-based cohort study. Lancet354(9187), 1331-1336.

 

Wax, A. L. (2012). Learned helplessness. New Criterion30(9), 90-93.

 

 

Wong, J., & Mellor, D. (2014). Intimate partner violence and women's health and wellbeing: Impacts, risk factors and responses. Contemporary Nurse: A Journal For The Australian Nursing Profession46(2), 170-179. doi:10.5172/conu.2014.46.2.170

 

Yasunaga, M., & Inomata, K. (2004). Factors Associated with helplessness among Japanese Collegiate Swimmers. Perceptual & Motor Skills99(2), 581-590.

 

 

Yongsoo, K., Perova, Z., Mirrione, M. M., Pradhan, K., Henn, F. A., Shea, S., & ... Giustetto, M. (2016). Whole-Brain Mapping of Neuronal Activity in the Learned Helplessness Model of Depression. Frontiers In Neural Circuits, 1-11. doi:10.3389/fncir.2016.00003

 

Zalta, A. K., & Chambless, D. L. (2012). Understanding Gender Differences in Anxiety: The Mediating Effects of Instrumentality and Mastery. Psychology Of Women Quarterly36(4), 488-499. doi:10.1177/0361684312450004

 

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.


Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.